La metamorfosis
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La metamorfosis

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La metamorfosis

14/05/2018
Actualización 14/05/2018 - 10:55

La versión ganadora de José Antonio Meade está en campaña. Desde el 6 de mayo somos testigos de la metamorfosis que ha sufrido un candidato que traía el chip de un tecnócrata, de un funcionario que durante toda su vida tuvo que manejar un discurso frío, sin emoción, con datos duros y convincentes, a un aspirante a la presidencia que ya trae una estela ganadora.

El voto duro del PRI ronda alrededor de los ocho millones y medio, cifra obtenida con base en la votación de los últimos seis comicios federales. Esta cifra contrasta con los 15 millones que aseguran tener algunos priistas que quieren tapar el sol con un dedo.

Precisamente, si consideramos que en la última elección presidencial Peña Nieto alcanzó 19.2 millones de votos, pues el candidato del PRI, PVEM y Nueva Alianza está muy lejos para llegar a esa cifra, por ello convencer al llamado voto útil es fundamental para alcanzar el objetivo.

A Meade le urgía hacer cambios personales, en su equipo y en el PRI, si es que quería ser un candidato competitivo. Cada día que pasaba era tiempo perdido en un proyecto que remaba a contracorriente por el desprestigio que padece el PRI y el primer priista del país.

¿Habrá sido tarde la reinvención de Meade? El tiempo lo dirá. Lo que es un hecho es que ya recompuso el rumbo y ahora sí se presenta como un candidato sumamente atractivo para el electorado.

Su participación en los programas de Tercer Grado y de Milenio fue un éxito, y por primera vez se vio en pantalla una transformación extraordinaria de un hombre que no convencía ni a sus allegados.

La metamorfosis no quedó como en cuento surrealista de Franz Kafka, inacabada e indefinida, sino en un candidato hasta carismático, que al igual que lo hacía Enrique Peña Nieto, mueve multitudes y no por su atractivo personal, sino por sus promesas que están hechas con conocimiento y todas ellas soportadas con los cómos. No se trata de simples invenciones, sino que están articuladas y soportadas por los recursos correspondientes, y su obtención, explicada al detalle.

Conquista mercados de electores. Así, entre la comunidad universitaria existe cierta aceptación de un candidato que si bien está asociado al PRI, también lo consideran como el más preparado y con la mejor trayectoria profesional y personal.

De igual manera, el prestigio que tiene José Antonio como un personaje probo le granjea simpatías en sectores de la población que están hartos de la corrupción y la impunidad.

Ahora el reto es lograr separar al PRI ganador del corrupto, del semillero de ladrones al de políticos que tienen como prioridad al país.

A 45 días de la cita con el destino se dan dos elementos interesantes y contundentes en las encuestas. Uno, la caída de Andrés Manuel López Obrador; y otro, el estancamiento de Ricardo Anaya y el despunte de José Antonio Meade.

Claro, estas tendencias no las reconoce AMLO; sin embargo, en corto, lo analiza y realiza todo tipo de acciones para reposicionarse, como la misma amnistía.

Cierto, El Peje ha marcado la agenda nacional con el tema de la cancelación del nuevo aeropuerto y otro más, pero eso lejos de granjearle nuevos adeptos le ha restado apoyo, y a siete semanas de la elección del 1 de julio, éstos serán definitorios.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.