Jóvenes destruyendo su futuro
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Jóvenes destruyendo su futuro

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Jóvenes destruyendo su futuro

06/08/2019
Actualización 06/08/2019 - 13:55

Con el anuncio de la terminación de registros para becarios en lo que resta de este año, para reiniciarlo en el segundo semestre del próximo, el programa estrella de política social y de empleo del presidente López Obrador, Jóvenes Construyendo el Futuro, demostró que ha sido un fracaso y no sólo por no haber alcanzado las metas, sino que no se conformó todo el andamiaje necesario con la iniciativa privada y los mismos jóvenes para que tuviera éxito.

Más que significarse como una verdadera oportunidad de incorporar a los beneficiarios del programa al círculo virtuoso de la productividad, en realidad se convirtió en un dispendio de recursos públicos que terminaron en la basura, ya que no sirvieron, en la mayoría de los casos, para el propósito para el que fue diseñado y sí para fomentar la vagancia y la improductividad.

Diversos jóvenes entrevistados o por medio de sus redes sociales, dieron cuenta en qué changarros trabajaban, qué hacían y al final del día de qué les sirvió la capacitación.

De la misma forma, las grandes empresas que participaron al final del día reportaron que, no obstante que ellos abrieron los espacios de capacitación y trabajo para los jóvenes, estos no acudieron a la cita o de plano muchos de ellos abandonaron el programa.

Los cientos de negocios que se afiliaron al programa fueron, en su mayoría, informales, y otros, los formales, corrieron a empleados que estaban en sus nóminas, los dieron de baja en el IMSS, para suplirlos por los beneficiaros para así ahorrarse esos recursos.

Total, un descalabro que conlleva hasta responsabilidades penales para los funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social encabezada por Luisa María Alcalde, quien siempre se jactó de “los impresionantes avances del programa”.

Si el presidente López Obrador quiere apoyar realmente a los jóvenes en brindarles opciones de trabajo e ingreso, no es con buenos deseos y con regalarles dinero, ya que con ello les destruye su futuro al convertirlos en unos verdaderos inútiles, además de volverse presa fácil del crimen organizado para su reclutamiento.

Desde San Lázaro, la diputada Claudia Reyes Montiel demandó la explicación de las causas del desaguisado, al tiempo de solicitarle al Presidente que reconozca, para así corregirlo.

La secretaria de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad afirmó: “Lamentablemente el Presidente no es dado a reconocer y aceptar sus equivocaciones, pero si en verdad es honesto como dice ser, ahora es el momento de demostrarlo y aceptar que el programa no cumplió con su meta original y que es necesario hacerle ajustes”.

Agregó que si por el contrario, el Presidente sigue creyendo en sus dichos y datos –que nadie sabe de dónde saca y que muchas veces contradicen a su propio gobierno–, entonces no hay esperanza de que las cosas mejoren y en el siguiente año pueden ir igual o peor, tanto con este programa como con otros del gobierno federal.

La legisladora por el Estado de México refirió que el gobierno de López Obrador informó la semana pasada que este programa, uno de los principales a su cargo, se suspendía hasta el año siguiente, supuestamente porque –según dijo Luisa María Alcalde Luján– había llegado a su meta de inscribir a 900 mil beneficiarios este año.

Sin embargo, ella misma afirmó en mayo pasado que la meta era de un millón de personas, dato que el Presidente refrendó el pasado 1 de julio.

Reyes Montiel recordó que semanas atrás se hizo eco de varios afiliados al programa, que se quejaron de no recibir los apoyos económicos prometidos.

Otro revés de la 4T con grave daño al erario público.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.