Igualdad de género en la política
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Igualdad de género en la política

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Igualdad de género en la política

09/03/2018
Actualización 09/03/2018 - 15:29

Con la inclusión de Margarita Zavala en la boleta presidencial se constata que aún queda mucho por hacer en la equidad de género, toda vez que ella será la única mujer que competirá por ese alto cargo.

Con las reservas del caso, en virtud de que el INE no los ha declarado oficialmente como candidatos a la presidencia de la República, serán seis, cinco hombres y una mujer, quienes disputarán el honor de ser el próximo titular del Ejecutivo federal.

Con la celebración del Día Internacional de la Mujer –merced a la lucha valerosa de un grupo de trabajadoras textiles que decidieron protestar, el 8 de marzo de 1857, en Nueva York, por las míseras condiciones laborales, con lo que se convirtió en una de las primeras manifestaciones para luchar a favor de sus derechos– se debe insistir la inclusión de la mujer en los espacios políticos, y no obstante que nuestro país en los últimos años ha tenido avances legales en el tema, aún persiste la supremacía del hombre.

El entramado legal nacional e internacional garantiza la igualdad de género, tal como se expresa en la Carta Magna, en los artículos primero y cuarto, donde quedan establecidos los principios de no discriminación y de igualdad; de igual manera, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se plasma con toda precisión y contundencia las libertades y derechos que tienen todos los seres humanos.

En el ámbito de la política fue hasta 2014, con una reforma constitucional, que se garantizó esa equidad, al precisar en su artículo 41, fracción 1, que los partidos políticos deben establecer las reglas para garantizar la paridad entre los géneros en candidaturas a legisladores federales y locales, lo que dio lugar a que 50 por ciento fueran para mujeres. Así, la paridad de género es una garantía constitucional que busca la existencia de la equidad en casi todos los procesos electorales que se lleven a cabo, y decimos casi porque esto no se dio en la búsqueda de las candidaturas presidenciales en el seno de los partidos políticos.

En el ámbito de la inclusión política y de la democracia aún queda un largo camino por recorrer, ya que en la actual contienda electoral presidencial tuvo que irrumpir la figura de una candidatura independiente para que llegará una mujer a esta posición.

Una candidata independiente que se enfrentó a todo tipo de exclusión y discriminación por parte del género masculino, particularmente de Ricardo Anaya, quien no sólo la hostigó para que permaneciera en el ostracismo, sino que la obligó a renunciar al PAN y con ello dejar una militancia de toda la vida.

Los hechos hablan más que las promesas de campaña. San Ricardo, el santo de los lavadores de dinero, tiene también el don de discriminar a las mujeres.

Margarita, en esta faceta de precandidata independiente, apunta que ser la única mujer en la boleta y haberlo logrado sólo con el apoyo de los ciudadanos, tiene un extraordinario significado en la lucha por la equidad de género y en la democracia.

“La historia nos pone en una encrucijada para definir el lugar que tendrán las mujeres en el futuro de México, por eso seré la candidata de las mujeres. Es cierto que no todas las mujeres votarán por mí, pero estoy segura que estamos de acuerdo en la necesidad de que en la realidad exista la igualdad de género y que nuestro país sea un ejemplo a seguir en otros países del orbe en este tema”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.