Gobierno insensible e incapaz
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Gobierno insensible e incapaz

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Gobierno insensible e incapaz

10/01/2019
Actualización 10/01/2019 - 11:33

Tenía la esperanza de que el presidente López Obrador estuviera desinformado en torno al desabasto de gasolina que ocurre en varias entidades del país, entre ellas la Ciudad de México, pero después de escuchar la espléndida entrevista que le hicieran los conductores del programa La Silla Roja, de El Financiero-Bloomberg, entre ellos Enrique Quintana y Leonardo Kourchenko, no tengo duda de que la soberbia, la cerrazón y la incapacidad vienen desde el titular del Ejecutivo.

Desdeñar un problema que lastima a un sector importante de la población, habla de un gobernante insensible que se empecina en continuar con una serie de acciones para combatir el huachicoleo que daña la economía y la vida cotidiana de cientos de miles de mexicanos.

Tan solo con ver las filas de automotores en torno a las gasolineras del Valle de México y las consecuencias de no tener el combustible, se da uno cuenta de que el problema es grave y no hay forma de abatirlo en virtud de que el presidente se mantiene en su macho, porque “la estrategia está dando resultados”.

Con lo que está ocurriendo queda al descubierto la incompetencia que tiene un gobierno novato y funcionarios ineptos que no tienen la creatividad, imaginación y, por supuesto, los conocimientos para proponer alternativas para, por un lado, seguir combatiendo a los criminales por el hurto de las gasolinas y, por otro, garantizar el suministro del combustible.

Desde hace varias décadas se construyó el sistema de ductos para la distribución, dejando a un lado el oneroso servicio de las pipas; sin embargo, ahora cierran las válvulas y contratan a miles de pipas, con lo cual sus dueños, entre ellos la esposa del secretario de la SCT, se enriquecen a costa del padecimiento de los ciudadanos.

Se tienen que abrir los ductos y establecer otros mecanismos de vigilancia y supervisión sobre los propios concesionarios de las gasolineras, ya que muchos de ellos llenan sus tanques de almacenamiento con combustible robado.

Era mejor lanzar una cruzada del SAT, de Hacienda y del sistema bancario para detectar la compra combustible robado por parte de gasolineras y no castigar a la población con acciones de tandeo que recuerdan más a lo que hace Venezuela.

En la lógica de López Obrador debe continuar el cierre de los ductos y el suministro de pipas, aunque cada vez se afecte a más usuarios, eso no importa, lo relevante es atacar el huachicoleo con medidas retrógradas que a todas luces no combaten el problema de fondo y sí atenta contra la propia estabilidad social.

Al rato que empiecen los saqueos y el robo de pipas, con la consecuente violencia, entonces sí el gobierno de López Obrador va actuar, mientras tanto que se frieguen los fifís, los que tienen coches.

Lo que no registra López Obrador es que buena parte de la economía la mueve el vital energético, y si se carece de él, repercute seriamente en la operación de las grandes empresas, pero en particular de aquellos mexicanos que diariamente buscan ganarse honradamente la chuleta con el uso de sus automotores.

Otro grave error del neófito gobierno de López Obrador, que conforme pasan los días nos damos cuenta que son brutos, además de mentirosos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.