Errónea estrategia vs. el hampa
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Errónea estrategia vs. el hampa

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Errónea estrategia vs. el hampa

23/08/2019

El aumento en los índices delincuenciales del país se debe, principalmente, a que el gobierno de AMLO prefirió tender la mano a los criminales mediante la amnistía o el indulto que perseguirlos con todo el rigor de la ley.

Este viraje en la estrategia en materia de seguridad pública ha puesto contra la pared a la ciudadanía, que inerme padece el embate del hampa que atenta contra su vida y su patrimonio, en virtud de que el crimen organizado ha recobrado territorios que les fueron arrebatados en el pasado y enfrenta poca resistencia por parte de los cuerpos del orden.

El desliz que tuvo Olga Sánchez Cordero, titular de Segob, en torno a reconocer que están negociando con grupos que operan al margen de la ley, aunque después pretendió desmentirse, sólo confirma que buena parte de los esfuerzos que hace el gobierno de la 4T para mejorar la situación se constriñe a tender la mano en son de paz.

Esta irresponsable postura, a todas luces ilegal, explica el comportamiento de militares cuando son vejados por los mafiosos, y que a la postre tratan de justificar que fue para evitar un daño mayor, en lugar de reconocer que hay órdenes precisas para evitar enfrentarlos.

Desde el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, en su página 21, se define cuál va a ser el comportamiento del gobierno de López Obrador con los hampones. Amnistía e indulto.

No es la primera vez que Olga Sánchez Cordero peca de ilusa con declaraciones irracionales que sólo causan preocupación y molestia entre la población. Recordemos que en el tema de la migración de centroamericanos, sentenció que ella lo resolvía de inmediato.

En esa purga de trepadores de la política de la que hablamos ayer en nuestra colaboración, debe necesariamente alcanzar al mismo gabinete, que en un afán de rendirle pleitesía al jefe se olvidan de cumplir con sus obligaciones y responsabilidades que están enmarcadas en la misma Carta Magna.

Así como López Obrador ha reconocido por primera vez durante su administración que ya basta de echarle culpas a personajes del pasado y que se debe priorizar el desarrollo económico, también es menester dar un golpe de timón, primero para ajustar las estrategias generales en torno al combate a la inseguridad pública; y segundo, nombrar a funcionarios capaces que le ayuden a revertir los grandes males nacionales.

Expertos colombianos en materia de combate al narcotráfico han insistido, hasta el cansancio, que es imposible negociar con criminales, en virtud de que sus códigos de conducta no responden a la verdad y al respeto de los acuerdos, al contrario, está en su ADN la traición.

En corto, los mismos mandos militares expresan su malestar ante la postura gubernamental y el trato poco acomedido que las autoridades civiles, empezando por el titular del Ejecutivo federal, les dispensan.

Andrés Manuel se justifica argumentando que en el pasado, particularmente con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, la estrategia del garrotazo sólo sirvió para que aparecieran muertos por todos lados y crecieran los delitos, y por ello prefirió una política de prevención, de contención y, en el último de los casos, de negociación, empero está demostrado que ha sido un total fracaso que conlleva, incluso, responsabilidades de lesa humanidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.