El Senado, ante reto histórico
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El Senado, ante reto histórico

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El Senado, ante reto histórico

25/01/2019
Actualización 25/01/2019 - 15:37

Es mayúsculo el reto que existe en la Cámara de Senadores por la creación de la Guardia Nacional como la quiere AMLO, en virtud de que los legisladores del PRI no están de acuerdo con el sentido del voto que emitieron sus correligionarios en la Cámara baja, por lo que la ansiada mayoría calificada que se requiere para su aprobación está cada día más lejos.

También los senadores del PAN, MC y PRD se oponen al Frankenstein militar, lo que, de mantenerse cohesionados con los priistas, se ve harto difícil que Morena se salga con la suya.

Con la definición que se hará en el próximo periodo ordinario de sesiones, que arranca el 1 de febrero, cuando se discuta el tema, los senadores de Morena, comandados por Ricardo Monreal, están en riesgo de quedarle mal al presidente de la República en eso de agregar el artículo cuarto transitorio al dictamen, que quitaron en San Lázaro.

Además se recrudecieron las protestas de los organismos de derechos humanos internacionales, del país y ONG´s contra la militarización.

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, en reunión con la Comisión Permanente, reiteró a los legisladores su llamado de no inclinarse por las Fuerzas Armadas en materia seguridad pública, y subrayó que la propuesta de reforma a la Guardia Nacional, aun con el mandato administrativo civil que se ha planteado, continúa siendo una respuesta parcial, incompleta y sesgada a la violencia e inseguridad, con una visión coyuntural y de corto plazo.

Con la Guardia Nacional aumentaría el riesgo de vulnerar derechos humanos; no garantizaría terminar con la impunidad; debilitaría la institucionalidad civil y democrática, además de contravenir sentencias, recomendaciones y criterios formulados por instancias internacionales, que México está obligado a cumplir.

También hay otras labores que la Guardia Nacional llevaría a cabo que dañan a la democracia y la institucionalidad civil, como las tareas de desarrolladores inmobiliarios, constructores de obra pública, así como adquirir bienes y contratar servicios aun en estos ámbitos, bajo el manto de reserva y transparencia limitada inherente a las cuestiones de seguridad nacional.

Los senadores tienen ante sí una oportunidad histórica para refrendar su compromiso con la ciudadanía y con México, en torno a la ponderación de la conveniencia de mantener y formalizar la militarización del país, en lugar de fortalecer las capacidades del Estado en sus tres niveles de gobierno y su obligación de dar seguridad a los ciudadanos, mediante corporaciones policiales civiles.

El Ejército y la Marina han cumplido con creces la misión de enfrentar a la delincuencia en el país; sin embargo, y no por ello, deben continuar en las calles permanentemente, sino en un proceso gradual deben retirarse a los cuarteles para dar paso a policías profesionalizados, bien pagados y con el armamento suficiente, de los municipios y de los estados.

González Pérez alertó que en 2018 se vulneraron gravemente los derechos humanos, lo que, con la militarización que representa la creación de la Guardia Nacional, se recrudecería la crisis. Tan sólo mencionar que el número de homicidios que, con independencia de la clasificación que se les quiera dar, representa la cifra más alta de personas que perdieron la vida en 22 años, siendo el año más violento en la historia del país.

Así las cosas, hagan sus apuestas y saquen sus ábacos para hacer cuenta en cómo se lograría la mayoría calificada; ah, y también hay que tener a los senadores sanos, porque en una de esas se comienzan a enfermar algunos para ausentarse de la crucial sesión.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.