El que sea, menos AMLO
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El que sea, menos AMLO

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El que sea, menos AMLO

02/05/2018
Actualización 02/05/2018 - 11:02

A 60 días de la elección ya se habla de dimisiones, declinaciones y renuncias de algunos de los cuatro candidatos presidenciales que compiten contra Andrés Manuel López Obrador.

El que sea, menos AMLO, parece ser el sentir que prevalece entre los suspirantes y entre un sector de la población cada vez más amplio que rechaza tajantemente al tabasqueño para que se convierta en el sucesor de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con las encuestas serias, la brecha entre José Antonio Meade y Ricardo Anaya se ha cerrado, empero Andrés Manuel se mantiene en la punta y los independientes se han estancado en porcentajes que no rebasan 5.0 por ciento de las preferencias electorales. Por lo tanto se plantean algunos escenarios para apoyar a un candidato que pueda sumar los votos necesarios para alzarse con la victoria el próximo 1 de julio.

El problema es que nadie da su brazo a torcer, ya que los cuatro se sienten con los merecimientos para hacer un papel digno e incluso ganar la elección. Sin embargo, habría que considerar que a 60 días de la cita con el destino, pues las cosas no pintan bien para al menos tres de ellos.

Margarita Zavala ha remado a contracorriente y enfrentado tanto a la nomenclatura anayista en el PAN como del propio INE. La desigualdad de condiciones, tanto en recursos públicos, spots y cobertura mediática ha sido tremenda, eso sin contar que en estados que gobierna el PAN prácticamente los gobernadores le han hecho la vida imposible.

Si Margarita hubiera tenido la mitad de apoyos que tienen los candidatos con partido político, otra cosa sería.

Ella busca consolidar un liderazgo nacional que le permita crear un partido político después de las elecciones, uno que recobre los principios, la ideología y la plataforma que perdió el PAN de Ricardo Anaya.

Jaime Rodríguez sólo entró a la contienda para satisfacer un proyecto personal, impulsado por su candidatura independiente que le dio la victoria en Nuevo León, pero de eso a que represente una opción competitiva en la elección presidencial falta un enorme camino.

Claro, en los debates presidenciales que faltan le hará la vida imposible a López Obrador, y tal vez por eso se mantendrá hasta el final montado en su macho.

Así las cosas, sólo la declinación entre Meade o Anaya en favor de aquel que vaya arriba en las encuestas en la víspera de las elecciones evitará que AMLO sea el próximo presidente de la República.

Es decir, uno de ellos debería considerar que vale más, incluso para el país, una alianza de facto que un honroso tercer lugar.

Otro escenario que impida el triunfo de Andrés Manuel no se vislumbra. No existe.

El voto útil será definitivo, determinante, para evitar que el populismo extienda sus nefastas redes sobre México, y con ello Latinoamérica se convierta en su bastión para seguir con su expansionismo hacia otras latitudes del mundo.

La tragedia que se avecina sobre México la pueden evitar dos hombres que compiten entre sí. Uno, José Antonio Meade, otro, Ricardo Anaya.

El tiempo se agota, los egos crecen y al país que se lo lleve la tiznada.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.