El Metro, bomba de tiempo
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El Metro, bomba de tiempo

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El Metro, bomba de tiempo

12/03/2020

Era solo cuestión de tiempo para que ocurriera un accidente fatal en el Metro. La falta de mantenimiento de los trenes y la carencia de refacciones y herramientas se fue recrudeciendo en los últimos 5 años hasta llegar con la administración de Claudia Sheinbaum, en donde se hizo un recorte de dos mil millones de pesos, amén de reducir diversas partidas en detrimento del propio funcionamiento del subterráneo.

El Metro Transporta más de 5.5 millones de pasajeros al día y en 2018 tenía un presupuesto de 17 mil 548 millones de pesos, al siguiente año se redujo a 15, 652 millones de pesos.

Lo paradójico y absurdo de la composición del presupuesto del trasporte público es que se le quitan dos mil millones de pesos al Metro y le asignan 3 mil millones al proyecto de teleférico, apodado Cablebús.

El accidente en la estación Tacubaya pudo haber sido de consecuencias catastróficas si hubiera ocurrido en las horas pico o en marcha de los dos trenes.

Por supuesto en este caso hay responsables del accidente y por más que se quiera ocultar de inmediato saltan a la vista dos elementos, uno, que no es culpa de los trabajadores, es decir no fue error humano y el otro, que la línea de culpabilidad señala a altas esferas de la administración pública capitalina.

Los empleados sindicalizados han denunciado por años el deterioro del Metro y ni Miguel Ángel Mancera y ahora Claudia Sheinbaum le inyectaron los suficientes recursos al mantenimiento preventivo y correctivo adecuado, además de que se reciclan refacciones entre los 103 trenes que están es desuso y abandonados en los talleres.

Dice un trabajador del Metro, Jesús Urbán, que esta tragedia se le quiere fincar a los trabajadores que a fin de cuentas son los que van a terminar pagando. “No se pueden usar herramientas y maquinaria para realizar el mantenimiento, sino que se lo tiene que brindar a las empresas externas, contratistas. Quienes no cuentan con el equipo necesario para esas labores”.

Además de denunciar que en la Línea 1, que corre de Pantitlán a Observatorio, deberían haber llegado 30 nuevos trenes, pero solo llegaron 10, los cuales no son compatibles con el sistema de frenado ni de pilotaje automático.

Calificar al Sistema Colectivo Metro, como una bomba de tiempo no es exageración, el mismo Jesús Urbán lo denunció por las redes sociales, y así es, solo los usuarios que cotidianamente usan este sistema de transporte saben de lo que estamos hablando.

La demanda ha rebasado a la oferta desde hace tiempo y a pesar de que todos los directores que ha tenido el Metro y jefes de gobierno lo saben, poco hacen al respecto, debido a que no quieren canalizar recursos de otras áreas o partidas presupuestales, amén de que no quieren subir las tarifas por la reacción furibunda de los usuarios.

Es un círculo vicioso, por un lado “no tienen presupuesto”, y por otro lado, temen aumentar el costo del boleto”, ya que se tiene una de las tarifas más bajas del mundo y ello no permite siquiera cubrir los costos operacionales.

Repito el accidente de Tacubaya pudo haber sido todavía peor y por desgracia esta amenaza está latente y pende como espada de Damocles en los pasajeros.

Después de cincuenta años de servicio, la Línea Uno requiere mantenimiento integral mayor, de no hacerlo, seguirán este tipo de percances.

La jefa de Gobierno copia en todo al presidente de la República y eso no exime a los ahorros franciscanos que se aplican en aras de fondear los programas asistenciales-electorales, sin importar las consecuencias funestas como la pérdida de vidas humanas que ello acarrea.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.