El beisbol, prioridad nacional
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El beisbol, prioridad nacional

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El beisbol, prioridad nacional

24/05/2019

Parece un tema baladí. Sin embargo, es menester observar cuáles son las prioridades del Presidente a la hora de canalizar los recursos que, no obstante que cada año se etiquetan con la aprobación del Paquete Fiscal, se mueven conforme a su deseo.

Entre las obras de infraestructura, donde destacan la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, y el aeropuerto de Santa Lucía, además del fondeo a los programas sociales, prácticamente están agotados los ingresos; claro, considerando el gasto corriente que soporta a la burocracia y los proyectos de inversión que se están haciendo en territorio nacional.

La cobija es tan pequeña que no alcanza a cubrir todas las necesidades, por ello la SHCP, léase Raquel Buenrostro, debe liberar los recursos bajo la lógica de prioridades del titular del Ejecutivo. Así, los programas que interesan a López Obrador se pagan los pasivos de inmediato.

Ese es el caso del presupuesto que se ejercerá este año, 350 millones de pesos, para desarrollar el programa Fun at Bat. El programa piloto inicia en la CDMX, para enseñar este deporte en tres mil 500 escuelas de todo el país, a las que asisten más de un millón 300 mil niños.

A partir de agosto, mes en que inicia el nuevo ciclo escolar 2019-2020, se espera que los alumnos tengan su encuentro con este deporte que, a no ser por las clínicas que hacen los equipos profesionales de beisbol del país, nunca se había hecho a este nivel.

La promoción de la práctica de algún deporte es encomiable, no importa en qué etapa de la vida se haga. Sin embargo, habría que ponderar los alcances del deseo presidencial por promover el beis a nivel masivo y distraer recursos que evidentemente se requieren en otros temas, como sin duda es el sector salud.

Se habla que un practicante de este deporte desarrolla habilidades que tienen que ver con respetar las reglas, competir con humildad, jugar en equipo y otros atributos que lo colocan como el rey de los deportes.

Habrá algunos detractores que dirán que son los mismos valores que promueven otros deportes de conjunto, como el mismo basquetbol o, por supuesto, el futbol, y que ven como un dispendio fomentar como política pública este deporte que, para empezar, requiere espacios grandes para su práctica, ya no digamos los uniformes y el equipo, además de toda la infraestructura de entrenadores y jueces.

Bien que el Presidente quiera inculcar entre la juventud la práctica de un deporte, en este caso el beis; mal, que se desvíen recursos que deben canalizarse a las prioridades básicas que tiene la población, como la misma subsistencia, el acceso a la salud y a la educación.

Mientras que son peras o manzanas, en estos primeros seis meses de gobierno, por ejemplo, se cerraron los comedores comunitarios, en los cuales se servían alimentos calientes a la población que se encuentra en las peores condiciones de subsistencia. Pero como este programa no lo implementó López Obrador y sí Peña Nieto, pues desapareció.

Igual ha ocurrido con otros programas de política social que, uno a uno, han ido despareciendo, con el daño que ello representa.

Muchos de ellos con 350 millones de pesos no sólo pueden seguir vigentes, sino que se duplicaría, por lo menos, su cobertura. Pero eso no importa, mientras que los chavos puedan aprender a jugar beisbol.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.