Con los federales no se metan
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Con los federales no se metan

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Con los federales no se metan

05/07/2019
Actualización 05/07/2019 - 12:51

La Guardia Nacional es un híbrido al que nadie quiere pertenecer, ni los soldados ni los marinos y mucho menos los policías federales.

Ante la peor crisis de inseguridad que se vive en el país, el presidente López Obrador, convencido por Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública, constituyó un nuevo cuerpo de seguridad que, conforme a lo aprobado por el Congreso, debe ser comandado por mandos civiles; sin embargo, ya en la operación, vemos que la Guardia Nacional (GN) tiene de todo menos mandos civiles.

La militarización del país avanza impecablemente en aras de combatir la criminalidad, sin embargo, se adolece de mística y convicción entre los miembros de esta corporación ya que los militares y marinos no desean hacer tareas de policía y los federales no quieren sujetarse a la disciplina castrense.

El proceso de conformación de la GN se ha hecho con las patas, desde el diseño operativo-administrativo, hasta la capacitación y pertrechos, en donde cada elemento paga de su peculio las insignias.

El escarnio al que ha sido sujeta la Policía Federal por parte de AMLO y, por consecuencia, los nuevos mandos superiores, generó un ambiente de animadversión entre los federales, justificado más por un ánimo de protección de sus fuentes de trabajo y condiciones laborales que por la injerencia de manos externas al conflicto.

En este contexto se explica la revuelta, que requiere para su solución, más que represión y amenazas, respeto y diálogo con los elementos de la Policía Federal.

El discurso presidencial no abona a que se distense el conflicto, al contrario, lo exacerba.

La falta de sensibilidad y el discurso amenazador mella a los cuerpos de seguridad, y ello de suyo es alarmante, ya que como nunca enfrentan al mayor flagelo que amenaza a nuestro país: la inseguridad pública.

Mientras que Alfonso Durazo hace un llamado a que regresen a los cuarteles de la Policía Federal y con ello empiece el proceso de distribución de nuevas asignaciones, que van desde incorporarse a la GN hasta sumarse al Instituto Nacional de Migración, los policías se niegan a ello.

Lo que debe preservarse en todo este desencuentro son los derechos laborales y percepciones de todos los federales, ir en contrario a lo que dispone el marco normativo laboral es violatorio e inconstitucional.

López Obrador pierde de vista que lo más importante es tener un cuerpo cohesionado y convencido de la enorme responsabilidad de combatir a los malosos, por ello, lejos de amenazar y de desacreditar la autenticidad de sus protestas, debe escucharlas y atenderlas.

Diversos mandos de la Policía Federal advierten: “Nos deslindamos de cualquier intervención ajena a la corporación. No está metido ni Felipe Calderón ni otros políticos, somos autónomos. Si se meten con nuestros derechos vamos a defendernos.

“No queremos que desaparezca la Policía Federal, por lo tanto, no aceptamos su disolución. Tienen que liquidarnos como policías federales y los que deseen pasarse a la Guardia Nacional, que lo hagan. Con los federales no se metan”.

Desde campaña, AMLO ofreció desaparecer a la Policía Federal porque había sido permeada por los delincuentes y porque no pudo con el paquete; sin embargo, lo que subyace en este tema es tratar de eliminar todos aquellos programas, corporaciones, instituciones y obras que hicieron sus predecesores, como Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto; esta es la cruda realidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.