Cae el PIB para 2019
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Cae el PIB para 2019

COMPARTIR

···
menu-trigger

Cae el PIB para 2019

23/01/2019

Con buenos deseos no basta. El Presidente de México pronostica que por lo menos se mantiene en más de dos por ciento el PIB para este año, pero hace todo lo contrario para que ello ocurra, desde vulnerar la confianza de los inversionistas, hasta frenar la economía con medidas absurdas como la cancelación del aeropuerto de Texcoco o tener un Paquete Económico 2019 que promueve más el asistencialismo que la misma productividad.

Las primeras acciones de gobierno de AMLO son señales que meten dudas a los mercados y alejan inversiones, que ven a países de América del Sur más rentables, como Brasil, cuyo presidente Jair Bolsonaro, por cierto, acudirá al Foro de Davos con la bandera de “estar abierto a los negocios y las inversiones sin sesgo partidista”, mientras que López Obrador se escuda atrás de la crisis del huachicoleo.

Se va a equivocar el FMI al bajar la perspectiva de crecimiento de 2.5 a 2.1, reta el Presidente, y tiene razón debido a que México va a caer todavía más en 2019.

“Yo acepto los desafíos. Si ellos dicen 1.0 por ciento, yo digo más de dos, o sea, digo el doble y está grabado, entonces vamos a ver quien tuvo la razón”.

Primero dijo que el 4.0 por ciento, luego que más de dos, a final de año veremos quien tuvo la razón, aunque lo que más importe es que mejore la calidad de vida de los mexicanos.

Las acciones emprendidas en las escasas nueve semanas que tiene el nuevo gobierno han marcado el rumbo de lo que será la economía a lo largo del año. De hecho, varias instituciones, como Bank of América Merrill Lynch, prevén que se desplome hasta 1.0 por ciento.

La señal que se esperaba iba a marcar al gobierno entrante se ha esfumado; el respeto al Estado de derecho resultó ser más una entelequia que la piedra angular de la nueva administración.

Para AMLO no existe el respeto a la Ley de Adquisiciones, menos a la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, ya no digamos a la Ley del Trabajo, que se ha vulnerado con el despido de más de 25 mil trabajadores del gobierno; y así podemos enumerar varias de sus acciones, como la misma cancelación del NAIM, donde mediante una consulta inconstitucional se decidió su futuro.

La adquisición de 571 pipas por 85 millones de dólares sin la licitación respectiva, es sólo un ejemplo de la transgresión de la ley.

Estos actos arbitrarios de gobierno son señales que destruyen la confianza.

Volvamos al PIB. Desde 1961, México tuvo crecimientos sorprendentes. Desde el 4.0 por ciento, en 1964; de 10.6 hasta 8.8 por ciento en 1981.

También ha habido años que han sido un desastre, como en 1983, con una caída de 4.3 por ciento; o 1986, con una baja de 3.8; o en 1995, con un desplome del 6.2 por ciento.

Lo cierto es que parte de ese crecimiento o decremento depende mucho de nuestro vecino del norte, aunque también está definido por las políticas públicas y por las acciones del gobierno mexicano.

Apostarle a un proyecto político que busca, mediante las políticas de asistencialismo, afianzarse en el poder, es contrario a lo que se requiere hacer para incrementar el PIB y mejorar los indicadores macroeconómicos.

El salto al pasado que se está haciendo, por ejemplo, con la fijación de los precios de garantía a los granos, con lo cual se atenta con el equilibrio entre la oferta y la demanda, desalienta la productividad y aleja a los productores e inversionistas de ese sector, y así ocurre en general en la economía del país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.