A escena, el Poder Legislativo
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A escena, el Poder Legislativo

01/02/2019
Actualización 01/02/2019 - 15:12

Inicia el II periodo de sesiones de la LXIV Legislatura con varias asignaturas pendientes, como la aprobación de la Guardia Nacional, la discusión sobre la reforma educativa, la consulta popular y revocación de mandato, entre otras, que requieren obtener en ambas cámaras la tan anhelada mayoría calificada.

Ciertamente no se ha construido un escenario para los acuerdos, debido a que en los grupos mayoritarios de Morena prevalece la soberbia y la cerrazón, aunque ahora que les jalaron las orejas tendrán, principalmente sus coordinadores parlamentarios, que desplegar todas sus habilidades para lograr lo que requiere el presidente de la República.

Así, Ricardo Monreal, Martí Batres, Mario Delgado y Pablo Gómez están cabildeando con legisladores de otras fuerzas políticas para, en primera instancia, aprobar la Guardia Nacional que, si bien es cierto ya fue palomeada por los diputados, no fue del agrado de López Obrador en virtud de que, de última hora, sacaron el artículo cuarto transitorio del dictamen correspondiente, lo que provocó que ahora los senadores traten de incorporarlo. Sin embargo, tanto el PAN, con su nuevo coordinador, Mauricio Kuri González, como el PRI y MC, no están de acuerdo con ello, o a lo mejor quieren encarecer su voto para capitalizarlo a la hora de la negociación final.

La figura de la Guardia Nacional enfrenta rechazos formidables, principalmente de organismos de derechos humanos naciones e internacionales, así como algunos sectores de la sociedad que ven en la militarización una amenaza a los derechos fundamentales.

El asunto no sólo se trata de que se construya una mayoría legislativa que apruebe la creación de la Guardia, sino también establecer los candados respectivos en la ley para que no se vulneren los derechos humanos, así como para precisar que en el mediano plazo los cuerpos de seguridad sean civiles.

La responsabilidad que tienen los legisladores ante la nación es relevante, y no por pertenecer a determinada bancada deben emitir su voto conforme a la línea que viene de las alturas, al contrario, se requiere que ponderen las consecuencias que acarrea el sentido de su voto para los mexicanos.

Este criterio aplica para todo y ahora que, por ejemplo, se llevará la discusión de la reforma educativa al Pleno, deben considerar el impacto que tendrá en los alumnos y en el futuro del país. En ese sentido se tiene que modificar lo que sea perfectible y dejar atrás las posiciones irreductibles, que piden que no quede una coma de la reforma educativa que impulsó Peña Nieto.

Olga Sánchez Cordero, titular de Gobernación, conminó a los legisladores de Morena a abocarse a cumplir con los compromisos de campaña de AMLO en un entorno de unidad y coordinación, lo que significa que dejen sus afanes protagónicos y se apliquen en sacar la agenda legislativa que requiere el Ejecutivo.

A decir de Zoé Robledo, subsecretario de Gobernación, es muy clara la prioridad del gobierno federal en temas que están en la cancha de los legisladores, al tiempo de reconocer que Morena tiene una agenda legislativa muy interesante, “sobre todo lo que plantean de autorregularse y hacer una serie de modificaciones a leyes que regulan el trabajo de los diputados, eso lo vemos con buenos ojos”.

Abundó que los consensos necesarios para diversas reformas constitucionales se han logrado “con un proceso más democrático, pero más difícil, que a veces conlleva más tiempo”.

Tiene razón, el uso de la política es más redituable que la soberbia y las descalificaciones que, por cierto, de eso se quejaban los ahora morenos, cuando el PRI avasallaba con su mayoría.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.