Polarización presidencial
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Polarización presidencial

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Polarización presidencial

04/09/2020

Por si alguien buscaba evidencia de la creciente polarización política de los mexicanos, la aprobación presidencial es un muy buen ejemplo. Aquí presento gráficamente los niveles de aprobación de los últimos cuatro presidentes al momento de su Segundo Informe de Gobierno, según la orientación ideológica de los entrevistados. Como puede observarse, sí ha habido un proceso de polarización política en el país.

En septiembre de 2002, Vicente Fox tenía más apoyo entre los mexicanos de derecha y dividía opiniones entre los de izquierda. La aprobación a Calderón en 2008 muestra un patrón similar, pero con un crecimiento de apoyo en la derecha, dando señales de que algo se mueve. No obstante, en ninguno de esos momentos los mexicanos lucían realmente polarizados.

Con Peña ya se observa una mayor polarización: un apoyo más alto en la derecha (71 por ciento) y un mayor rechazo en la izquierda (también 71 por ciento). Y con Andrés Manuel López Obrador la sociedad mexicana luce completamente polarizada: la izquierda expresa un apoyo casi unánime (95 por ciento) y la derecha un rechazo muy alto (88 por ciento). Son polos completamente opuestos.

Según estas encuestas, la polarización no es nueva, se observa por lo menos desde el segundo año de Peña Nieto (previa a las noticias de Ayotzinapa y la 'casa blanca', por cierto), pero hoy está mucho más acentuada. Decir que hoy estamos más polarizados quizás es decir lo 'obvio', lo que ya muchos dicen y dan por hecho; pero lo cierto es que rara vez se demuestra. Pareciera que la polarización es como una corriente de viento que se siente, pero no se ve.

Encuesta de aprobación de últimos cuatro presidentes
Encuesta de aprobación de últimos cuatro presidentesEspecial

En este gráfico, la polarización sí se aprecia con claridad, y sugiere que no siempre ha sido así. Hoy pasamos por una profunda polarización política que refleja algún proceso de cambio. La pregunta es obligada: ¿a qué se debe?

Las razones de esta creciente polarización ameritan más reflexión (y más espacio). Bajo la premisa de que una imagen vale más que mil palabras, hoy se privilegió el gráfico a expensas del texto. Pero ahí están los datos para su consideración.

Destaca que la polarización viene desde antes del triunfo de AMLO en 2018 y quizás se remonte a 2012, aunque no necesariamente a 2006. Es importante ver bien los tiempos porque eso incide en la identificación de causas y razones a la actual polarización. Podría ser que 2018 haya sido más efecto que causa. Espero poder retomar esta discusión. Por lo pronto, seguiré mirando un rato el gráfico.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.