Monitorear al gobierno
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Monitorear al gobierno

19/06/2020

Además de garantizar el voto libre de los ciudadanos para elegir a sus gobiernos y representantes populares, la democracia requiere de mecanismos de monitoreo y vigilancia a la acción gubernamental, lo cual, a su vez, hace posible que los ciudadanos tengan información para tomar en cuenta en las siguientes elecciones. Este círculo permite que las elecciones sean la vía por excelencia para la rendición de cuentas.

Uno de los mecanismos de monitoreo ha sido, y continúa siendo, la prensa libre, pero los organismos autónomos encargados de dar seguimiento a las diversas y complejas tareas de la vida pública también cumplen una labor fundamental: además de vigilar, tienen funciones regulatorias. En su libro Vida y muerte de la democracia (FCE 2018), John Keane habla de la democracia monitorizada como la etapa más reciente del desarrollo democrático, precedida por los modelos de democracia asamblearia y democracia representativa. Según Keane, entre las características centrales de la democracia monitorizada están los organismos de control y vigilancia que se suman a la labor de “perros guardianes,” así como de “perros guía”, que asisten y orientan, y de “perros ladradores”, que avisan cuando algo es sospechoso.

La mayoría de los mexicanos está de acuerdo con la importancia de los organismos autónomos para monitorear y vigilar al gobierno. La noticia reciente de que, con el propósito de ahorrar recursos podrían fusionarse algunos organismos reguladores, nos llevó a tratar de medir el asunto, si no en detalle por lo menos en principio. La iniciativa ya dio unos pasitos para atrás, pero lo importante es saber qué opina la ciudadanía respecto a la disyuntiva de ahorrar vs. vigilar.

En la reciente encuesta nacional de El Financiero planteamos esta pregunta: “Para usted como ciudadano, ¿qué es más importante?: mantener organismos reguladores que vigilen al gobierno, o ahorrar recursos públicos reduciendo los organismos reguladores”. El 61 por ciento de los entrevistados apoya la labor de 'vigilar', mientras que el 34 por ciento se inclina por la idea de 'ahorrar'. Según estos resultados, la mayoría está dispuesta a cubrir el costo de los organismos reguladores antes que ahorrar presupuesto reduciéndolos. Estos resultados pueden tener varias lecturas e interpretaciones, y una inmediata es que destaca una actitud evidentemente democrática. Además, hay que tomar en cuenta el momento en que se hace la pregunta: en medio de la pandemia del coronavirus y de una profunda y creciente crisis económica y de empleo. Con todo y eso, la preferencia por mantener a los organismos de vigilancia es mayoritaria.

Ciudadanos prefieren órganos que vigilen al gobierno
Ciudadanos prefieren órganos que vigilen al gobiernoEspecial

Como sería de esperarse, detrás de la distribución general de opiniones se observa el peso del partidismo. Los oposicionistas están más de acuerdo (71 por ciento) que los morenistas (54 por ciento) con mantener los organismos reguladores para que vigilen la acción gubernamental. La diferencia es de 17 puntos, pero lo notable es que la mayoría de los morenistas priorizan a los organismos reguladores por encima de su posible reducción con fines de ahorro. La actitud democrática se impone. Esto incluye también a los apartidistas, quienes apoyan mantener a los organismos reguladores en 61 por ciento. No hay división política en esto: la prioridad es el monitoreo.

La pregunta de la encuesta se planteó por el asunto de la posible fusión de varios organismos como el IFT, la Cofece y la CRE con fines de ahorro, pero bien podría ir más allá ante las intenciones del Presidente de eliminar o absorber las tareas de otros organismos de observación y monitoreo. Importan las funciones que desempeñan, pero también su autonomía.

Los “aparatos de monitoreo del poder”, como les llama Keane, facilitan el control y la vigilancia, y por ello son parte de fundamental del principio de acontabilidad y rendición de cuentas que caracterizan a la democracia. Una de las preguntas rumbo a la nueva normalidad es si queremos seguir alimentando bien a esos “perros guardianes” o si optamos por no emplearlos. Hoy en día, la mayoría de los mexicanos opina que sí, son necesarios.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.