Las no prioridades
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Las no prioridades

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Las no prioridades

05/04/2019

Luego de cuatro meses de gobierno, la popularidad del presidente López Obrador sigue alta y sin mayores movimientos. Según la encuesta que publicó El Financiero hace dos días, el mandatario cuenta con 78 por ciento de aprobación a su trabajo, promediando 79 por ciento desde diciembre, según la serie de nueve encuestas de esta casa editorial.

La más reciente encuesta revela que, a pesar de que hay acciones y declaraciones de gobierno que no gustan a la mayoría de la población, no por ello se le ha retirado apoyo al presidente. Ahí están la impopularidad de la medida de retirar recursos a las estancias infantiles, en la cual AMLO parece ya haber metido reversa, y la carta de solicitud de disculpas al rey de España por la conquista. La primera es una política pública con el potencial de mejorar o empeorar la vida de muchos mexicanos y mexicanas, mientras que la segunda es una acción simbólica que, si bien toca temas profundos como la dignidad de los pueblos, de ninguna manera se espera que las disculpas de Felipe VI (o la ausencia de estas) afecten la vida diaria de los mexicanos.

El tema de las disculpas históricas no parece ser una prioridad para la mayoría de la población. Según la encuesta publicada el miércoles, el 59 por ciento vio mal que el presidente pidiera al rey una disculpa histórica (frente al 27 por ciento que lo vio bien). La misma encuesta planteó otras dos preguntas adicionales que no se publicaron por falta de espacio, pero que comento a continuación. “¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que el presidente López Obrador exija disculpas a gobiernos extranjeros por razones históricas?” El resultado: 30 por ciento de acuerdo y 64 por ciento en desacuerdo.

La otra pregunta fue: “Además de España, ¿a qué país le exigiría usted disculpas?”. El 47 por ciento respondió que a “ninguno”, lo que significa que para casi la mitad de la población ese tema no interesa. No obstante, el 31 por ciento respondió que se deben exigir disculpas a Estados Unidos, lo cual luce improbable en la coyuntura actual, si nos guiamos por la postura de López Obrador y de la Cancillería para no entrar en controversias con ese país, y menos ahora con el T-MEC en juego. Pero en la 4T todo puede pasar.

Aunque la popularidad de AMLO se mantiene alta, las rechiflas y abucheos que enfrentó en el último mes reflejan un descontento ya manifiesto. Recuerdo que la primera rechifla que se llevó Vicente Fox y que, para propósitos prácticos pudo significar el fin de la luna de miel del entonces gobierno de la alternancia, fue el 1 de mayo de 2001, en un evento en el Museo de Antropología. La primera para AMLO se adelantó más de un mes y en su propia cancha, durante la inauguración del estadio de beisbol en la Ciudad de México, pero no parece ser el fin de su luna de miel.

Aun así, es importante comenzar a poner atención en el descontento. Según la encuesta de El Financiero, la desaprobación al presidente alcanza 19 por ciento, y promedia 17 por ciento desde diciembre, con un punto alto de 25 por ciento a finales de ese mes, luego de la negativa de asistir a Puebla. Los que más desaprueban a AMLO son panistas, son de derecha y habitan en la región centro del país. Pero hay otros grupos que le deben preocupar más al presidente: la desaprobación también destaca entre los menores de 30 años, entre quienes tienen escolaridad básica, y entre los segmentos con menores niveles de ingresos. Además, el nivel de aprobación es mayor entre evangélicos y de denominaciones protestantes, mientras que la mayoría católica expresa un poco más de descontento.

La popularidad del presidente sigue alta, pero, considerando que por lo menos la mitad del apoyo se basa en expectativas aún no cumplidas, el gobierno tendrá que definir mucho mejor sus prioridades. O mejor dicho, reflejar mejor las prioridades de la gente.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.