Gavilanes o palomas
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Gavilanes o palomas

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Gavilanes o palomas

25/10/2019
Actualización 25/10/2019 - 12:28

En varios estudios internacionales de opinión pública suele hablarse de hawks (halcones o gavilanes) y doves (palomas) para referirse a los subgrupos de la población que expresan actitudes bélicas o combativas, por un lado, y pacifistas o apacibles, por el otro.

Tras el episodio de violencia en Culiacán, varias encuestas nos revelaron las facetas de gavilanes y palomas de la opinión pública, tanto nacional como local, con respecto al crimen organizado. Las encuestas que retrataron el sentir local dejaron ver una actitud mayoritariamente de palomas, apoyando al gobierno en su intento de no escalar la violencia. En contraste, la opinión pública nacional quedó más insatisfecha con el accionar gubernamental y manifestó mayoritariamente una preferencia por combatir a los criminales.  

De acuerdo con la encuesta nacional de El Financiero que se publicó el martes, el 39 por ciento de los entrevistados calificó como correcta la decisión de que, “ante el surgimiento de la violencia en Culiacán, se ordenó la liberación del hijo del Chapo para mantener la paz”. En contraste, una mayoría de 51 por ciento calificó la decisión como equivocada.

Y al preguntar, en la misma encuesta, cuál debe ser la prioridad del gobierno, combatir al crimen organizado o evitar la violencia, el 60 por ciento optó por la primera opción, la combativa, mientras que el 35 por ciento eligió la segunda, la apacible. Estos datos muestran que, a nivel nacional, por cada paloma hay casi dos halcones.

Ciertamente, las respuestas a estas preguntas pueden reflejar una orientación afectiva al Presidente, más que una preferencia de halcón o paloma en torno al accionar de gobierno. Aunque la encuesta tiene pocas entrevistas, resultan suficientes para ver que ese es el caso: los simpatizantes del partido gobernante, los morenistas, apoyan más la postura de paloma, a favor de evitar la violencia, siguiendo las señales que envió el Presidente de la República de ir por esa vía. (Aunque, según los datos, los morenistas están más divididos de lo que uno esperaría, con 43 y 52 por ciento en cada lado). Por otra parte, los simpatizantes de los partidos de oposición apoyan más la postura combativa, 64 por ciento, que la apacible, con 33 por ciento.

Para quitar el filtro partidario y saber si la opinión pública nacional expresa más una actitud de halcón o de paloma, hay que ver qué opinan los mexicanos que no tienen una predisposición partidista, los llamados apartidistas, el segmento más grande del país y que representa a más del 50 por ciento de la población. Según la encuesta, los apartidistas se alinean mayoritariamente con la postura que exige combatir al crimen organizado, con 64 por ciento, mientras que casi un tercio opta por la postura apacible de evitar la violencia, con 31 por ciento. Ahí se ve la preferencia no partidaria.

La encuesta también revela que la actitud de halcón o paloma tiene algunas diferencias regionales interesantes. El norte del país es la región con más gavilanes y menos palomas (65 por ciento vs. 30 por ciento), seguida por la región centro (61por ciento, 34 por ciento). En contraste, en el sur hay un poco menos de gavilanes y más palomas (58 por ciento, 39 por ciento), mientras que en el centro-occidente o Bajío es donde menos gavilanes hay (55 por ciento, 38 por ciento).

Lo que los sucesos en Culiacán dejan ver es que, si la intención del Presidente y su gobierno es seguir una política anticonfrontación en la que se prioriza la no violencia, los vientos de la opinión pública parecen ir en contra. Ante ello hay por lo menos dos alternativas: ajustar la política al sentir mayoritario, o persuadir a la opinión pública y cambiar su actual postura. Cualquiera que sea la estrategia, creo que en los hechos la ciudadanía demandará consistencia. Parece que en Culiacán, el gobierno fue paloma por querer ser gavilán.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.