Fiestas patrias: ¿unidos o divididos?
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Fiestas patrias: ¿unidos o divididos?

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Fiestas patrias: ¿unidos o divididos?

13/09/2019
Actualización 13/09/2019 - 12:10

Este fin de semana, millones de mexicanos van a celebrar las fiestas patrias. ¿Son días en los que las diferencias se dejan de lado a favor de la unidad nacional, o persisten las diferencias sociales y políticas en las diversas maneras de celebrar la independencia del país?

Como es nuestra costumbre, las encuestas nos ofrecen valiosa información para formular algunas respuestas a esta curiosidad. Una encuesta nacional telefónica realizada en este mes de septiembre a 410 personas adultas incluyó algunas preguntas relativas a si los mexicanos piensan o no celebrar estas fiestas patrias, y cómo.

De acuerdo con el sondeo, el 74 por ciento de los entrevistados nos dijo que sí va a celebrar las fiestas patrias, mientras que el 24 por ciento dijo que no. La celebración no es unánime: uno de cada cuatro mexicanos entrevistados no piensa unirse a estas fiestas nacionales.

Según la encuesta, el 59 por ciento manifestó que tiene interés en ver por televisión el Grito de Independencia que dará Andrés Manuel López Obrador desde el Zócalo de la Ciudad de México, el primero en su cargo como Presidente de la República. Si bien la audiencia podrá ser verificable con los ratings, el sondeo indica que a más de la mitad de la población encuestada le gustaría ver la transmisión del grito desde Palacio Nacional.

Una de las particularidades de septiembre en las calles del país son los puestos de banderas. Según la encuesta, casi la mitad de los entrevistados, 48 por ciento, manifestó haber comprado, o el deseo de comprar, una bandera nacional en estos días.

Finalmente, casi un tercio de los encuestados, el 29 por ciento, tiene la intención de asistir a alguna plaza pública a celebrar y dar el Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre.

La demografía de las celebraciones, según la encuesta, arroja algunas diferencias interesantes. Por ejemplo, los hombres expresan una mayor intención de acudir a las plazas públicas que las mujeres, pero ellas tienen más planes de ver el Grito de Independencia por TV que ellos. Los jóvenes también piensan más en salir a celebrar, mientras que los mayores reportan un mayor consumo (y muy probablemente un mayor despliegue) de banderas.

En términos socioeconómicos, los entrevistados con mayores niveles de ingreso expresan un mayor deseo de celebrar las fiestas patrias, reportan más consumo de banderas y una mayor intención de ir a alguna plaza pública a dar el grito. Por su parte, los entrevistados de menores ingresos expresan una mayor intención de ver el Grito de Independencia por TV.

¿Qué similitudes y qué diferencias políticas arroja la encuesta? Una similitud es que la intención de celebrar las fiestas patrias es la misma entre los entrevistados que aprueban y desaprueban la labor del Presidente. Hay unidad en ese sentido. Lo mismo sucede con la intención de asistir a alguna plaza pública la noche del 15: no hay diferencia entre seguidores y antagonistas del mandatario. Una diferencia es que los que aprueban a AMLO reportan un mayor uso de banderas, lo cual denota un mayor fervor en mostrar su actual nivel de nacionalismo. También, quienes aprueban al Presidente están más dispuestos a ver el grito por televisión que quienes lo desaprueban.

Esto se confirma considerando la orientación partidaria de los entrevistados: los morenistas son los más dispuestos a seguir el grito de AMLO por TV y a asistir a alguna plaza pública a celebrar la independencia del país. Sin embargo, los priistas y los panistas afirman en mayor medida que tienen la intención de celebrar las fiestas patrias, de alguna otra manera.

Si bien el nacionalismo une a los mexicanos, la forma de celebrar las fiestas nacionales denota diferencias demográficas, de clase y hasta políticas. Veremos si en el grito desde Palacio Nacional este 15 de septiembre, el Presidente apela más a la unidad o a las diferencias.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.