AMLO, en la caja de bateo
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AMLO, en la caja de bateo

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AMLO, en la caja de bateo

08/02/2019
Actualización 08/02/2019 - 11:16

A través de las encuestas se han podido cuantificar los niveles de apoyo o rechazo a los gobiernos y liderazgos políticos. La pregunta sobre aprobación del gobierno es una de las medidas más comúnmente utilizadas en varios países del mundo y, en algunos casos, constituye un registro de varias décadas que muestra cómo se mueve el apoyo popular de una administración a otra y en distintos momentos de cada gobierno. Podríamos decir que la aprobación es el estándar de oro de las encuestas cuando se trata de medir el apoyo público a los gobernantes.

Las encuestas también nos permiten formular variantes a esas mediciones convencionales, buscando generar una lectura fresca de la opinión pública e, incluso, vinculando esas mediciones más directamente con los gustos y fobias de los gobernantes en turno. En ese sentido, las encuestas, como fuente de información política, no dejan de ser un espacio abierto a otras maneras de preguntar y responder sobre los temas públicos.

En la encuesta que El Financiero publicó el día de ayer se presentaron dos mediciones de apoyo popular al presidente López Obrador: la medida convencional de aprobación y desaprobación a la manera en que está haciendo su trabajo, que arroja 86 por ciento de opiniones positivas y 13 por ciento de negativas. Esta pregunta revela que la luna de miel no solamente sigue, sino que además se fortalece: al parecer, el combate al huachicoleo ha dado un impulso favorable a los ratings de aprobación del presidente, subiéndole unos puntos más y situándolo en su nivel máximo registrado hasta ahora en esta serie de encuestas.

La otra medición emplea un fraseo beisbolero, tocando la pasión deportiva de López Obrador. En la encuesta se pidió a los entrevistados que, considerando las acciones del presidente en el último mes, dijeran si creen que bateó de jonrón, bateó un sencillo, bateó de foul o lo poncharon. Sin considerar un 16 por ciento que no respondió y que muy probablemente no está familiarizado con el lenguaje del juego del diamante, el 41 por ciento opina que bateó un jonrón y 39 por ciento, que bateó un sencillo. Ambas opciones suman 80 por ciento. En términos deportivos, el presidente salió con todo en la primera entrada y el estadio se lo aplaude.

Ambas preguntas mantienen una cierta simetría con cuatro categorías de respuesta (la de pregunta de aprobación distingue si aprueba o desaprueba totalmente o algo). Sin embargo, como bien sabe el que sabe de beisbol, el bateo de foul no necesariamente es negativo en todos los casos, sólo cuando cuenta como strike. Si el encuestado lo entiende como algo negativo, entonces la suma de las dos categorías (foul y ponche) es de 20 por ciento. La medición beisbolera castiga ligeramente más al presidente que la medición convencional de aprobación, pero ambas captan más o menos el mismo sentir del público con respecto al desempeño del nuevo gobierno. La correlación entre ambas mediciones es de .47, bastante alta considerando que se trata de preguntas de encuesta.

En este caso la pregunta beisbolera se refería a lo que hizo AMLO en el último mes, pero se puede aplicar muy bien a medidas y acciones específicas, bajo la lógica de que algunas de ellas pueden vitorearse como un buen bateo o, en su defecto, abuchearse como un ponche.

López Obrador ha dicho que batea arriba de .300. Su marca frente a la opinión pública es incluso mejor que eso en lo que va de la primera entrada del sexenio. Habrá que ver si López Obrador y su gobierno mantienen ese ritmo, porque de aquí a que acabe el juego todavía falta mucho. Mientras tanto, los aciertos y errores que cometan tanto él como otros jugadores del equipo, le cuentan al presidente.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.