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10/07/2019

De los veinticinco aspirantes a la candidatura presidencial demócrata, siete (entre los que están los más fuertes) han planteado la necesidad de que Estados Unidos adopte una política “socialista”. Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Kamala Harris, Cory Booker, Bill de Blasio, Kirsten Gillibrand y Amy Klobuchar entienden por “socialismo” cosas distintas. Sanders enfatiza la lucha contra las tendencias oligárquicas del sistema político y favorece el acceso a la salud y la educación. Warren se pronuncia por una profunda reforma fiscal y por “rescatar al capitalismo” asegurando mayor competencia en los sectores financiero y tecnológico. Los siete han abrazado la propuesta de un “Green New Deal” que hizo la representante Alexandria Ocasio-Cortez.

El presidente Donald Trump no ha dejado pasar la oportunidad de tachar a los demócratas de un-americans y llama a sus compatriotas a evitar que su país se vuelva comunista. ¿De veras están en esa posibilidad? ¿Habrá pronto un United Socialist States of America?

No, si entendemos por socialismo que el estado tenga el control de los medios de producción. A lo más, lo que buscan, con poco realismo, es ampliar el Estado de bienestar ya existente. Muchas veces se piensa que ese sistema es exclusivo de Europa Occidental pero, atenuado, ha existido en el país vecino desde los años treinta.

El New Deal original de Franklin D. Roosevelt se inspiró en las ideas de John Maynard Keynes, quien veía el peligro de que el orden espontáneo del libre mercado no creara prosperidad para todos y eso lo aprovecharan las fuerzas no democráticas. Roosevelt convenció al Congreso de extender la educación gratuita, el servicio médico para los pobres y el seguro de desempleo. Fomentó la ocupación en obras públicas y promovió planes de desarrollo regional (como la electrificación del Valle de Tennessee).

Kansas City está en la línea divisoria entre Missouri y Kansas. Del lado de Missouri su economía es moderna, basada en los servicios exportables. Ahí surgieron y están las sedes de compañías como Hallmark (tarjetas de felicitación y ornamentos), Sprint (operador de telefonía celular), H&R Block (auxilio en la declaración de impuestos) o Cerner (tecnología médica). Del lado de Kansas la manufactura viene declinando desde hace años y se sostienen con la extracción de petróleo y gas natural; produciendo carne de res y de cerdo; sembrando maíz, trigo y soya. Como hay un exceso de oferta relativa en estos productos, la utilidad es marginal y tienen que recibir fuertes apoyos. También, dado que los ingresos son más bajos ahí, se subsidia la vivienda y la alimentación (con cupones de comida). De esa forma los niveles de vida en ambas partes son similares.

Sí, pero no

Los estadounidenses aprecian esas políticas sociales pero al mismo tiempo no están dispuestos a pagar más impuestos. En el papel el Green New Deal luce fabuloso: dejar de usar combustibles fósiles y eliminar los gases de efecto invernadero en diez años. En la práctica resulta imposible: habría que desmantelar las centrales nucleares; sustituir autos, barcos y aviones; cambiar los sistemas de calefacción y aire acondicionado en miles de edificios.

Extender el servicio de salud a toda la población, incluyendo a los extranjeros indocumentados, suena justo pero requeriría nuevas contribuciones.

Las colegiaturas de las universidades se han ido a la estratósfera y para cubrirlas los muchachos tienen que endeudarse por años. Sanders quiere que al menos los colegios comunitarios, donde se estudian carreras técnicas, sean gratuitos. Los jóvenes le aplauden pero los demás no están tan convencidos. De hecho, presionados por electores que se niegan a que les aumenten sus gravámenes, los gobiernos estatales han venido reduciendo el apoyo a la educación superior y campus enteros han cerrado.

El éxito de Bernie hace cuatro años ha persuadido a los demócratas de que deben ladearse hacía la izquierda. El problema es que el electorado en las primarias es diferente al que participa en las elecciones generales. Dada la tremenda polarización existente, en las primarias votan muy pocos, los más ideologizados y activos, que dan más atención a los fines que a los medios. Los que sufragan en las generales son más prácticos y son sensibles al costo fiscal de las ofertas de los candidatos. Por eso a Trump le sirvió la promesa de reducir los impuestos y le va a funcionar que exhiba a sus contrincantes como “socialistas”, irresponsables despilfarradores del dinero de la gente.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.