Tulsi contra la guerra
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Tulsi contra la guerra

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Tulsi contra la guerra

08/01/2020

Tulsi Gabbard nació en Samoa y creció en Hawaii, en una familia hinduista tradicional. La primaria y la secundaria las cursó en su casa porque sus padres no querían exponerla a la “educación industrializada”. A los catorce años ya participaba en una alianza a favor del matrimonio natural y los valores morales y en un movimiento ambientalista, ambos creados por su padre. Cuando todavía estudiaba la carrera de administración de empresas en la Pacific University y motivada por los ataques terroristas de 2001, se lanzó como diputada local y ganó, convirtiéndose en la persona más joven en la historia de la legislatura. Al mismo tiempo era instructora de surf y de artes marciales.

Su labor legislativa fue relevante, sobre todo en temas de salud. Todo indicaba que sería reelecta en 2004, pero ella decidió ofrecerse como voluntaria en la Guardia Nacional de su estado para ir a la guerra de Irak.

Le tocó administrar expedientes de los pacientes de una unidad médica, dentro de una base aérea. Aunque no participó directamente en combate, fue condecorada porque corrió peligro por los continuos bombardeos. Después de un año regresó a casa y, luego de graduarse con honores en un curso acelerado de formación de oficiales, fue asignada a la policía militar. Luego se le destinó a Kuwait y consiguió ascender a mayor.

En 2011, motivada nuevamente por su padre, se convirtió en miembro del concejo municipal de Honolulu. Se le recuerda por su dureza frente a los homeless que acampaban en lugares públicos: los retiraban con la fuerza pública y les confiscaban sus propiedades. Con amplias posibilidades de reelegirse, resuelve buscar una diputación federal y la obtiene.

En sus cuatro períodos en el Capitolio ha promovido consistentemente legislación en tres temas: medio ambiente y energías renovables; apoyo a las familias de militares y a los veteranos, y oposición a la presencia de tropas americanas en otros países. Su experiencia en Oriente Medio la convenció de que las “guerras presidenciales” no sólo han sido actos ilegales, al iniciarse sin una declaración de guerra formal por parte del Congreso, sino que además han sido inútiles y han tenido un costo humano incalculable, por dejar miles de muertos y por consumir recursos que mejor se hubieran utilizado para mejorar las condiciones sociales de la gente.

Su oposición a la intervención militar en Siria la llevó a hacer un cuestionado viaje a ese país y a entrevistarse con Bashar al Assad. Regresó diciendo que dudaba mucho que estuviera utilizando armas químicas y que era un gran error que Estados Unidos se empeñara en cambiar el régimen en esa nación. Muchos la calificaron de traidora; otros mostraron admiración por la valentía que tiene para sostener sus convicciones.

Controvertida

No obstante que proviene de un estado chico, Nancy Pelosi promovió que la hicieran vicepresidente del Comité Nacional Demócrata. Con mucho sentido común buscó fortalecer al partido fuera de sus bastiones tradicionales (Nueva York y California).

Al hacerlo se dio cuenta de que los grandes intereses económicos estaban detrás de Hillary Clinton y que la presidenta del partido, Debbie Wasserman Schultz, descaradamente favorecía su candidatura. Molesta, renunció y declaró su apoyo a Bernie Sanders. En la víspera de la convención de Filadelfia, WikiLeaks publicó los mails de Debbie, que claramente mostraban su falta de neutralidad, lo que la obligó a dimitir.

En octubre Tulsi anunció que no se presentaría para un nuevo período en la Casa de Representantes ya que pretende, a sus 38 años, ser presidenta. En diciembre fue la única diputada que votó en contra del juicio político a Trump “porque va a acabar favoreciéndolo”.

Los medios afines a la señora Clinton (New York Times, CNN) primero la ignoraron y luego de su buen desempeño en los debates, no han dejado de acusarla de ser la candidata de Vladimir Putin. La misma Hillary la culpó de ser parte de una conspiración para quitarle votos al partido y propiciar el triunfo de Trump. Ella le contestó calificándola de “reina de los belicistas, encarnación de la corrupción y personificación de la podredumbre”.

Entre todos los aspirantes a la Casa Blanca ella es la única que está bien posicionada frente a la posibilidad de una nueva guerra (a consecuencia del asesinato del general iraní Qassem Soleimani). Nadie la podría tachar de oportunista porque lleva años sosteniendo que las intervenciones militares siempre fracasan.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.