Gobernadores
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Gobernadores

COMPARTIR

···

Gobernadores

24/10/2018

Entre 2009 y 2016 el Partido Republicano ganó 66 elecciones de gobernador en 38 diferentes Estados, mientras que el Partido Demócrata salió triunfador en 41 elecciones de 23 Estados. Los diez gobernadores mejor evaluados son todos republicanos, pero en varios casos legalmente no pueden reelegirse para un tercer período. En consecuencia, su partido podría ser expulsado de cinco o más de las 36 mansiones estatales que están en disputa este año, porque sólo tienen 11 seguras y en siete están empatados.

Las campañas de gobernador, al concentrarse en temas locales, no son tan atractivas como las del Congreso Federal. Sin embargo, tienen un efecto en cascada sobre las legislativas estatales y señalan la posibilidad de que el presidente Donald Trump conserve el puesto dentro de dos años. Demos un vistazo a las más competidas.

En Michigan los republicanos lanzaron a Bill Schuette, un conservador con una carrera modesta pero muy positiva. Como procurador logró castigar a directores de escuela corruptos y por eso se le reconoce voluntad política. Sin embargo, ha escogido temas (como el rescate ambiental de los Grandes Lagos) con poco impacto. En cambio, su rival Gretchen Whitmer se ha posicionado como una “problem solver” que da resultados y que va a mejorar la infraestructura (como carreteras y sistemas de agua potable en ruinas).

En Ohio, con una larga y fructífera carrera y también conservador, el actual procurador Mike DeWine se ha visto eclipsado por Richard Cordray, un abogado con muchas credenciales. Trabajó en la Suprema Corte; como Procurador estatal combatió al Ku Klux Klan; el presidente Bill Clinton lo consideró para ser secretario de Justicia; y Barack Obama lo puso al frente de la nueva Agencia de Protección al Consumidor de Servicios Financieros. Además, en su juventud ganó cinco veces en el famoso programa de concurso de conocimientos ¡Jeopardy!

En Wisconsin quiere repetir Scott Walker, gobernador desde 2011. Su popularidad, que lo hizo pensar que podía obtener la nominación republicana hace dos años, se ha desvanecido. Ahora es vocero de las políticas de Trump, con la esperanza de captar el voto de sus seguidores. Enfrenta a un demócrata muy especial: Tony Evers es un profesor que fue director de escuela y ahora es el superintendente escolar. Modesto en su forma de vida y físicamente deteriorado por haber sobrevivido al cáncer, irradia confianza y contrasta, en sus modos y dichos, con Walker, un político prototípico.

En Iowa la respetada gobernadora Kim Reynolds parecía invencible hasta que surgió Fred Hubbell, hombre de negocios exitoso, que fue presidente de la tienda de departamentos Younkers (donde Kim trabajó de joven) y que cuenta con el apoyo político de Obama y el respaldo económico de sus colegas empresarios.

En Georgia, el secretario de Estado, Brian Kemp, aparece en un anuncio de tv ahuyentando con una escopeta a un pretendiente de su hija. Esa imagen de duro contrasta con las formas civilizadas de la demócrata Stacey Abrahams, quien de ganar, sería la primera gobernadora negra. Hija de ministros y abogada, ella ha destacado por su liderazgo en la asamblea estatal y por escribir novelas románticas de suspenso.

En Nevada, Adam Laxalt, nieto del exgobernador Paul Laxalt e hijo del senador Pete Domenici (que lo reconoció hasta 2013) es un tipo bien parecido y articulado; que estuvo en la guerra de Irak y destacó por su trabajó en JAG (la rama jurídica de la Armada). Pero también fue expulsado de la Universidad de Tulane por alcohólico y tiene una larga historia de arrestos por conducir a exceso de velocidad o ebrio y hasta de golpear a un policía. Sólo su habilidad forense lo ha salvado de la cárcel. Su contrincante Steve Sisolak es el presidente de los demócratas locales y además comisionado del condado de Clark, el más poblado del Estado, ya que comprende a Las Vegas. Desde esa posición ha organizado a los empleados de hoteles y restaurantes, lo que le da una base formidable.

En Florida, el excongresista Ron DeSantis, notable jurista egresado de Yale y de Harvard, demandó a Obama por su negligencia para cumplir la ley y ha asesorado a Trump para enfrentar la investigación del fiscal Robert Mueller. Compite con Andrew Gillum, politólogo y líder estudiantil y de la comunidad negra, que actualmente es alcalde de Tallahasse; aunque sostiene posiciones radicales, cercanas a las de Bernie Sanders, ha avanzado consistentemente.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.