Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

Resurgen los temores de inflación

En el corto plazo los mercados no debieran preocuparse, pero los riesgos de inflación están inclinados al alza. Los inversionistas y los responsables las políticas económicas enfrentarán una mayor volatilidad ante la necesidad de recalibrar políticas monetarias.

Los agentes del mercado se encuentran sumergidos en un debate en torno al resurgimiento de la inflación, particularmente en Estados Unidos. Luego que la semana pasada las tasas de interés de los bonos de largo plazo alcanzaron niveles no observados desde que comenzó la pandemia.

La reciente aprobación de un nuevo paquete de estímulo fiscal por 1.9 billones de dólares en Estados Unidos, resulta ser el doble de lo aprobado en diciembre, comienza a sugerir riesgos en torno a una fuerte y súbita aceleración en la inflación. Además, la rápida ejecución de la campaña de vacunación de Biden apunta a una recuperación más fuerte que la estimada, lo que a la postre pudiera originar un sobrecalentamiento de la economía de tal manera que se salga de control, por lo que finalmente el "genio de la lámpara" (inflación) surgiría después de décadas de no haberse aparecido.

La discusión es considerable, hay factores a favor y en contra de ambas posturas, pero pareciera que, de corto plazo, el balance de fuerzas se inclina a la tesis de un crecimiento sostenido y acelerado, con expectativas de inflación de largo plazo bien ancladas hacia el objetivo de la Reserva Federal. Los movimientos que se observaron en los mercados, son el reflejo del cambio de expectativas de los agentes del mercado hacia una inflación cercana al 2.0 por ciento en los siguientes 10 años.

La Reserva Federal, encabezada por Jerome Powell, en conjunto con la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, han argumentado en innumerables ocasiones que es mejor excederse en el estímulo que requiere la economía en las circunstancias actuales, que quedarse corto. Pareciera que las señales hacia el mercado son que la hoja de balance del banco central no tiene límites, así como el aumento tan acelerado del déficit fiscal, que alcanza niveles no observados desde la segunda guerra mundial. Y es cierto que la economía necesita estas condiciones fiscales y monetarias ultralaxas, porque la crisis del Covid resultó ser la más grande en 100 años. Powell se ha mostrado sumamente confiado en que nada afectará las expectativas de inflación en el largo plazo porque se encuentran bien ancladas, y ha desestimado las presiones en la inflación aduciendo su carácter temporal.

La pérdida de empleo originada por la crisis ha sido catastrófica, es imperante cerrar la brecha de empleo para poder comenzar a retirar los estímulos monetarios. El mandato de la Reserva Federal es doble, no sólo basta con mantener la estabilidad de precios, sino que también debe apuntalar el pleno empleo para que la economía crezca cerca de su potencial. Para ello, se necesitarían crear más de 800 mil empleos en los siguientes 18 meses. La capacidad ociosa de la economía es todavía importante, y de acuerdo con la administración de Biden se necesitan apoyos macroeconómicos para recuperar el estado de salud de la economía.

No obstante, los estímulos implementados no tienen precedentes. Los datos de consumo en Estados Unidos han superado las expectativas. La posible explosión de la demanda puede originar el incremento acelerado generalizado en los precios, sobre todo en un horizonte de mayor plazo, desanclando las expectativas de inflación. La suma de los últimos estímulos fiscales supera el 13 por ciento del PIB, aumentando las condiciones extraordinarias de liquidez. Las expectativas de inflación en las últimas semanas, han aumentado de manera rápida, más que en los últimos 100 años –excluyendo los niveles de pandemia– y cada vez que esto sucede ha sido un precedente recesivo. Pareciera que un aterrizaje suave es sumamente difícil de conseguir. Una vez que aparezca la inflación, podría ser demasiado tarde, porque el espiral inflacionario habrá llegado y el aumento en las tasas de interés de corto plazo tendrá un efecto limitado.

Creo que, en el corto plazo los mercados no debieran preocuparse, pero los riesgos de inflación están inclinados al alza. Los inversionistas y los responsables las políticas económicas enfrentarán una mayor volatilidad ante la necesidad de recalibrar las políticas monetarias.

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