¿A mí qué, las tasas de interés?
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¿A mí qué, las tasas de interés?

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¿A mí qué, las tasas de interés?

12/02/2019
Actualización 12/02/2019 - 13:27

La semana pasada hubo dos noticias ligadas entre sí, que son importantes para las finanzas personales. La primera fue que la inflación anual de enero fue la más baja desde hace dos años y la segunda, que el Banco de México mantuvo sin cambios la tasa de interés de referencia.

Aunque los porcentajes no hagan sentido desde la óptica de nuestros bolsillos, un repaso rápido del comportamiento de los precios nos indica que tuvieron su menor nivel histórico en mayo de 2016, registrando un 2.6 por ciento, para en poco tiempo, alcanzar el 6.77 por ciento en diciembre de 2017, por lo que el Banco Central, cumpliendo con su mandato de ley, decidió aplicar una estrategia de control monetario. Recordemos que la meta es situar esta variable entre 3 y 4 por ciento.

Un aprendizaje es que una política de control monetario “siempre” llevará como consecuencia la elevación de las tasas de interés y, por el contrario, cuando se encamina al objetivo, repercutiría eventualmente en una reducción de los réditos, hasta donde ambos rubros sean similares.

Es por eso que los Cetes a 28 días llegaron a su mínimo a principios de 2015, de 2.43 por ciento, mientras que ahora rondan el 8 por ciento.

Diferentes analistas sostuvieron en los pasados días que las tasas de interés alcanzaron su máximo, porque el proceso inflacionario fue moderado y que debemos ver en los siguientes meses movimientos hacia abajo en los réditos.

Quiere decir que aquellos que prefieran el ahorro bancario podrían depositar a plazos largos para aprovechar los niveles altos de este momento y así obtener un mayor rendimiento con todo y la caída posterior de las tasas.

De concretarse dicha expectativa, significaría que habrá menos presión en el costo del crédito, ayudando a deudores y también permitiendo que la inversión productiva tenga una mejor perspectiva para generar empleo.

Para quienes piensan endeudarse, por ejemplo en una vivienda, podría ser recomendable aguardar para ver si se confirma la tendencia a la baja.

En cuanto a la reducción inflacionaria, es obvio que es positivo para el manejo de los gastos cotidianos, sin embargo, esto apenas es un primer indicio.

De hecho, el Banco de México señaló que continúan presentándose “importantes riesgos de mediano y largo plazo”, los cuales pudieran afectar las condiciones macroeconómicas del país, su capacidad de crecimiento y el proceso de formación de precios en la economía. Advirtió que seguirá vigilante.

Aún no podemos cantar victoria del todo. En el ámbito de las finanzas personales habrá que hacer nuestros propios pronósticos en torno a las tasas y la inflación ¿Tú que esperas?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.