Alberto Muñoz

ChatGPTeando el desarrollo de software

Las impresoras 3D permiten obtener productos de diversos materiales, pero al igual que dichas herramientas ‘no-coding’ o los códigos que genera ChatGPT4 son obras incipientes en cuanto a su diseño y materiales.

La escultura siempre ha sido, luego de la poesía en la literatura, mi arte favorita. No solo es plasmar en 3D ideas y estilos preconcebidos sino, como el buen Rodín decía “En la naturaleza están todos los estilos futuros”. El escultor requiere extender sus intenciones haciendo el uso del “instrumento de instrumentos” (la mano humana) para darle forma a sus intenciones.

Hasta ahora, la programación de las computadoras para desarrollar software, requiere que la inspiración pueda generar, al menos, los últimos detalles de los programas acorde a la intención del programador. Es cierto que cada vez hay más herramientas de apoyo al desarrollo de software, incluso el mercado ya ofrece soluciones para justamente obtener productos no-coding (sin casi programar). Similar a por ejemplo comprar una escultura ya concebida y tan solo arrancarle un pedazo o simplemente pintarla. Muchos infantes se entrenan pintando con pinturitas de agua, piezas hechas de yeso.

Las impresoras 3D permiten obtener productos de diversos materiales, pero al igual que dichas herramientas no-coding o los códigos que genera ChatGPT4 son obras incipientes en cuanto a su diseño y materiales. Todavía no es posible tener en cada departamento de diseño una impresora de mármol para imprimir, por ejemplo un David o “La Piedad”.

Hace 40 años que empecé a programar en Basic. No había internet (ni ChatGPT4) y la única forma de hacerlo era tener en tus manos un libro que explicará los principios y ejemplos. Me tocó vivir la transición a poder descargar de internet un programa que podías poner en tu computadora y ver los resultados. Hoy día, la tecnología está al nivel que puedo pedirle que haga una página WEB o un programa en Python para aplicar la descomposición de valores singulares (SVD) y que lo explique al nivel de detalle que uno quiera, incluso que lo explique como si fuera para niños (sic).

Igual recuerdo que desde esa época ya había escuelas para aprender a programar como si fueran cursos de cocina o corte y confección. El mercado ha venido haciendo fuertes presiones para abatir los costos de la tecnificación y aumentar las ganancias.

El verbo “Googlear” va en detrimento ante el nuevo “ChatGptear” en el universo del desarrollo de software y sobre todo, en el aprendizaje del arte de la programación. Los retos y oportunidades nuevas están en explorar la estratificación de la misma. Cuando el código está bien hecho, proviene de una algoritmo, cuando el algoritmo está bien hecho, proviene del ingenio humano que desarrolla un método que resuelve el problema. Mucho se dice que por ejemplo el software no se patenta, pero es justamente el método (metodus) el que da origen al software y es justamente lo que se patenta. Resolver y aprender a mayor velocidad los pormenores del desarrollo tecnológico da espacios y tiempo que pueden ser aprovechados para la retrospección y el desarrollo de nuevas competencias inherentes a la complejidad matemática de los algoritmos y sobre todo de la maquinaria matemática que soporta las soluciones.

Las nuevas oportunidades para el irremplazable intelecto humano está en concebir nuevos métodos (y por ende oportunidades para nuevas patentes) que pueden convertirse en código con el apoyo de herramientas (ChatGPT y tantas otras) al acelerar el proceso de concepción y experimentación.

Ahí está la oportunidad para todos.

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