Promete Morena desaparecer 'partidas secretas' del Ejecutivo
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Promete Morena desaparecer 'partidas secretas' del Ejecutivo

COMPARTIR

···

Promete Morena desaparecer 'partidas secretas' del Ejecutivo

El diputado Pablo Gómez propuso reformar el artículo 74 para prohibir dichas partidas en el Presupuesto de Egresos, así como en leyes o decretos de cualquier naturaleza.

Víctor Chávez
21/11/2018
Pablo Gómez, diputado de Morena.
Al registrarte estás aceptando elaviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

El grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados ofreció desaparecer las llamadas “partidas secretas” que maneja la Presidencia de la República, respaldadas por la Constitución.

Para ello, el diputado Pablo Gómez propuso reformar el artículo 74 de la Constitución, para prohibir dichas partidas en el Presupuesto de Egresos de la Federación, “así como en leyes o decretos de cualquier naturaleza”.

Al calificar estas partidas como “una rémora del viejo régimen”, el diputado dijo que con esta propuesta “se contribuye a mantener en la memoria política del país la existencia durante muchos años de esa clase de gastos, propios de la corrupción como elemento del sistema político”.

Explicó que “los presidentes que ejercieron la partida secreta y las partidas que le antecedieron, al dejar de justificar los gastos realizados, cometieron una infracción de carácter político, al dejar de observar la Carta Magna, pero probablemente también cometieron un delito federal”.

En la iniciativa, el legislador expone que “el 14 de enero de 1917, el Congreso Constituyente aprobó, sin discusión y por unanimidad de 150 diputados, el segundo párrafo de la fracción I del artículo 65, introduciendo la partida secreta en la Constitución”.

Agregó que “el texto aún en vigor, aunque trasladado a la fracción IV del artículo 74 el 6 de diciembre de 1977, establece que 'no podrá haber otras partidas secretas, fuera de las que se consideren necesarias, con ese carácter, en el mismo presupuesto; las que emplearán los secretarios por acuerdo escrito del Presidente de la República'”.

“La partida secreta dejó de aparecer en el Presupuesto de 1922, pero se encontraban autorizados gastos 'extraordinarios e imprevistos' que realizaban una función semejante, mediante las llamadas 'partidas globales' de ejercicio discrecional”, añade.

Sin embargo, recalcó, “en 1927 las 'partidas secretas' volvieron al presupuesto con el nombre de 'gastos eventuales y extraordinarios'; pero a partir del año siguiente ya no se les dio la denominación 'secreta', probablemente porque no era necesario, pues el presupuesto dejó de discutirse en la Cámara y empezó a aprobarse mediante votación unánime”.

Criticó que “bajo gobiernos presididos por civiles, a partir del sexenio de Miguel Alemán, existió todo un ramo de 'erogaciones adicionales', el cual alcanzó hacia 1952 el 6.5 por ciento del gasto total; en 1958, con Adolfo Ruiz Cortines ese porcentaje se ubicó en el 12.5; y con Luis Echeverría subió hasta el 24.36 por ciento del total del gasto”.

Con José López Portillo, en 1982, “en plena crisis, dentro de las 'erogaciones extraordinarias', los 'gastos contingentes' eran ejercidos directamente por el presidente de la República. La partida secreta llegó ese año a 56 millones de dólares. En los años 1995 y 1996 la 'partida secreta' fue autorizada en el mismo nivel que en 1994 (650 millones de pesos)”.

Incluso, dijo que “existe una versión, sin base jurídica, pero muy común en los medios políticos y, recientemente, en los judiciales, que consiste en considerar que la 'partida secreta' no requiere justificación, es decir, comprobación”.