La mayoría ‘se guarda’, pero salen a las calles los que viven al día
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La mayoría ‘se guarda’, pero salen a las calles los que viven al día

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La mayoría ‘se guarda’, pero salen a las calles los que viven al día

bulletUna gran parte de la capital del país cerró sus puertas por dentro para ver pasar la epidemia de coronavirus (COVID-19), que se encuentra en una fase de transmisión local.

Amilcar Salazar
24/03/2020
Capitalinos se resguardan en sus casas
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El resguardo voluntario comenzó. Una gran parte de la capital del país cerró sus puertas por dentro para ver pasar la epidemia de coronavirus (COVID-19), que se encuentra en una fase de transmisión local. Pararon los centros de esparcimiento, pero en las calles quedó el escepticismo y la incertidumbre.

Cubrebocas, pasamontañas y hasta cofias desfilaron ayer en la Ciudad de México, pero también salieron los que lo necesitan, los que fueron obligados, los voluntarios, los que no creen y los desobedientes ante un ejercicio de distanciamiento social promovido por empresas y autoridades para mitigar la propagación de la epidemia.

En el Metro o Metrobus la hora pico pasó desapercibida, no hizo falta ceder el asiento a los adultos mayores o a las mujeres embarazadas, porque fueron contados a los que se les vio; los niños y los ancianos se quedaron en casa, mientras que el flujo vehicular se redujo hasta un 61 por ciento, según autoridades.

En oficinas comerciales y de gobierno se repartieron chisguetes de gel antibacterial, los guardias de seguridad fueron dotados con frascos con líquido cristalino, guantes y cobertor para el rostro.

El ‘merchandising’ de banqueta logró acaparar la venta de tapabocas en el centro de la ciudad: cuatro por 10 pesos, pero no de doble forro, como los que se requieren para evitar respirar el virus. Otros más creativos, como Raymundo Méndez, tomaron sus máquinas de coser y con telas de colores, desafiaron a los líderes de la vendimia de la calle de Madero para ganar 20 pesos por pieza.

Capitalinos siguen contingencias por coronavirus
Capitalinos siguen contingencias por coronavirusNicolás Tavira

En los centros comerciales la actividad económica continuó en medio de la ausencia de gente, que mantiene en ascuas a los prestadores de servicios. Bancos, supermercados, centros comerciales y comerciantes adoptaron las medidas establecidas con extrema cautela o en una minoría las ignoraron deliberadamente.

Las medidas de higiene se extremaron en los restaurantes; además también lució la limpieza en algunos puestos que venden comida.

“Incertidumbre” es la palabra que utilizó Silvia Martínez para definir su día de trabajo en medio del resguardo voluntario, que ayer dejó con apenas dos mesas ocupadas el Salón Corona, restaurante emblemático del centro de la Ciudad. “No hay quien no me pregunte: ‘¿vamos cerrar?, ¿qué va a pasar?’”, confió.