'Fundación Evita' da taller de costura a reclusas mexiquenses
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'Fundación Evita' da taller de costura a reclusas mexiquenses

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'Fundación Evita' da taller de costura a reclusas mexiquenses

bulletCon más de 20 reclusas del Centro de Prevención y Readaptación Social Santiaguito inscritas en los primeros meses de las clases de bordado, las expectativas del proyecto son buenas.

Redacción
27/01/2019
Artesanías elaboradas por reclusas del Centro de Prevención y Readaptación Social Santiaguito, Estado de México.
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ALMOLOYA DE JUÁREZ.- Integrantes de la Fundación Evita ofrecieron talleres de costura a las reclusas del Centro de Prevención y Readaptación Social Santiaguito que les permita elevar su calidad de vida.

Superar el abandono de sus parejas, de sus amigos e incluso de sus familias es uno de los problemas más difíciles de afrontar en reclusión, más aún cuando esta situación es común dentro de las cárceles, sin embargo, de acuerdo con integrantes de la Fundación Evita, es mediante el trabajo como ellas buscan reconectar con la sociedad y especialmente con sus familias.

“Además de ayudarles mentalmente a que estén más tranquilas y se enfoquen en otras cosas positivas, les da un trabajo, el trabajo ayuda a que ellas puedan aportar desde la cárcel sustento para su familia, a que su familia las vea desde otra perspectiva, como alguien que está preocupándose por salir adelante y que sus hijos, la gente que está afuera, tenga el apoyo para no volver a delinquir", señaló Mariana Aguilar, integrante de la fundación.

Una de las mayores ventajas de este proyecto, además de la remuneración económica que reciben las reclusas, es que les permite tener un momento de reflexión, pues al bordar a mano ellas se sumergen en sus pensamiento, lo cual ha permitido disminuir comportamientos agresivos, además de dar cierta tranquilidad en el pabellón femenil donde conviven diariamente 350 mujeres.

"Hemos visto cómo de ser mujeres ansiosas, con depresión, agresivas, problemáticas, hemos visto que se han transformado en mujeres en calma, que muchas han dejado de estar deprimidas y que encuentran en este oficio un sentido de paz y de tranquilidad”, aseguró Tatiana Ortiz Monasterio, otra de las integrantes.

Con más de 20 reclusas inscritas en los primeros meses de las clases de bordado, las expectativas del proyecto son buenas, pues el interés por aprender este oficio crece conforme otras prisioneras observan el trabajo que se realiza en clases, donde las pacientes manos de las reclusas confeccionan originales piezas como cojines, manteles, cosmetiqueras y otras.

Por ello, este 5 de febrero, cuando el taller sea concluido en el patio de esta sección del penal, ubicado en Almoloya de Juárez, se espera que más mujeres se sumen y consoliden esta iniciativa que, en conjunto, emprenden las integrantes de esta fundación y autoridades del gobierno mexiquense.

“Que lo compren, porque no solo se dan el lujo de tener algo hermoso, bonito, sino que también están ayudando a personas como nosotras que sí lo necesitamos” finalizó Verónica, quien lleva dos años de reclusión en este penal.