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Educación, empleo, justicia... así es el racismo en México, según investigadora del CIDE

Las personas de tez blanca tiene acceso a mejores oportunidades y tiene más facilidad para ascender.

En México, a diferencia de lo que ocurre en otros países como Estados Unidos, el racismo afecta a una mayoría poblacional en contraste con una minoría privilegiada, afirmó Alexandra Haas, investigadora invitada del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

"Los tonos de piel más claros tienen más acceso a la educación y a trabajos mejor remunerados que las personas de tonos de piel más oscuros, y eso refuerza un dato que ya teníamos con otro tipo de encuesta que se hizo anteriormente, en donde pudimos apreciar que una persona con un tono de piel claro que viene de una familia en situación socioeconómica desaventajada tiene cuatro veces más oportunidades de tener movilidad social ascendente que una persona con tono de piel oscuro", explicó en entrevista con El Financiero Bloomberg.

Según información de la Encuesta de Movilidad Social que realizó el Centro de Estudios Espinoza Yglesias en 2017, un 22 por ciento de la población con tez blanca percibe mayores ingresos en el país, en comparación con el 4 por ciento en esta escala de población con tez más oscura.

"Lo que nos damos cuenta es que está construida la estructura social de tal suerte que estamos acostumbradas a ver personas que toman decisiones, que están en puestos de dirección, que tienen capital disponible para gastar, que tienen cierto fenotipo, cierto tono de piel. Y otras personas, por ejemplo, con otro tipo de rasgos físicos, fenotipos o tonos de piel que están en puestos más vinculados con el servicio", resalta la investigadora.

La encuesta nacional de discriminación que realizó el Inegi en 2017 muestra que tres de cada 10 encuestados opina que la población indígena del país es pobre debido a su cultura. Además, cinco de cada 10 personas pertenecientes a una etnia declararon que, en los cinco años pasados se les negó el acceso a los servicios de salud.

La también expresidenta del Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación afirmó también que el racismo influye en la forma en que se procura la justicia en el país.

"Un dato muy importante que tenemos para ilustrar esto es la enorme cantidad de personas indígenas que están detenidas sin saber cuál es la causa de su detención. Por ejemplo, una expresión del racismo estructural es que no hay traductores en lengua indígena. Si tú eres una persona que solo habla una lengua indígena, una persona monolingüe, estás en tu derecho de hablar tu lengua. Pero no vas a tener los servicios de defensoría pública y conocimiento de los procedimientos en tu contra (…) y estas personas muchas veces pasan años en la cárcel", dijo.

Ante ello, la investigadora señaló que en México se necesitan políticas públicas para fomentar una educación inclusiva, así como un esfuerzo del sector privado para lograr una integración laboral que no se base en la apariencia física.

"Vemos todavía en las empresas, Pymes y grandes empresas prácticas de contratación, ascenso y permanencia del empleo que son discriminatorias. Muchas veces te piden por ejemplo una fotografía, te piden que pongas tu dirección postal. Cosas que no sirven para nada para saber si la persona tiene la capacidad o el talento para desempeñar el talento que se está promoviendo", apuntó.