'Vienen días muy peligrosos': australianos se enfrentan al primer ministro por los incendios
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'Vienen días muy peligrosos': australianos se enfrentan al primer ministro por los incendios

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'Vienen días muy peligrosos': australianos se enfrentan al primer ministro por los incendios

bulletEl fuego ha arrasado con unos 5 millones de hectáreas de tierra, con al menos 17 fallecidos y más de mil 400 viviendas destruidas.

AP
02/01/2020
Actualización 02/01/2020 - 19:42
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Perth, Australia. Australianos furiosos enfrentaron el jueves al primer ministro Scott Morrison, a quien acusaron e insultaron mientras visitaba una zona devastada por los incendios.

La gente de Cobargo, en Nueva Gales del Sur, le lanzó gritos, gestos obscenos y lo llamaron “idiota” criticándolo por la falta de equipo para lidiar con los incendios en la localidad. Los habitantes celebraron cuando la caravana de Morrison se fue. En Quaama, otra localidad de Nueva Gales del Sur, un bombero se negó a estrecharle la mano.

“Cada vez que esta área tiene un incendio o una inundación, nosotros no tenemos nada. Si fuéramos Sydney, si estuviéramos en la cosa norte, estaríamos inundados de donaciones y con ayuda de emergencia”, dijo uno de los vecinos en Cobargo.

El enojo se desbordó después de que, según las autoridades, las llamas destruyeron 381 viviendas en la costa sur de Nueva Gales del Sur esta semana y al menos ocho personas fallecieron en este tiempo en el estado y en Victoria, las dos regiones más pobladas del país, donde hay más de 200 fuegos activos. También ha habido incendios en Australia Occidental, Australia del Sur y Tasmania.

“No me sorprende que la gente se sienta muy disgustada en este momento. Y es por eso que vine hoy, para estar aquí, para verlo por mí mismo, para ofrecer el mayor consuelo que pueda”, dijo Morrison, quien agregó: “Todavía hay algunos días muy peligrosos por delante. Lo entendemos, y es por eso que haremos todo lo posible para asegurarnos de que tengan todo el apoyo que necesitarán”.

Morrison, quien ha sido criticado por sus políticas sobre cambio climático, insistió en que Australia está “superando el desafío mejor que la mayoría de otros países” y “superando los objetivos que nos propusimos”.

Un descenso en las temperaturas registrado desde el martes ayudó a las labores de extinción y permitió a los residentes reabastecerse. Podían verse largas filas de autos en gasolineras y supermercados, y se produjeron atascos en la reapertura de las autopistas.

Pero se espera que la situación se deteriore el sábado con un nuevo aumento de las temperaturas y la vuelta de los fuertes vientos.

“Es posible que las condiciones del sábado sean tan malas o peor que las que vimos (el martes)”, explicó el subdirector del Departamento de Bomberos Rurales de Nueva Gales del Sur, Rob Rogers.

El fuego ha arrasado con unos 5 millones de hectáreas de tierra, con al menos 17 fallecidos y más de mil 400 viviendas destruidas.

La crisis podría durar meses, adelantó el primer ministro.

“Esto continuará hasta que tengamos lluvias decentes que puedan lidiar con algunos de los fuegos que llevan ardiendo muchos, muchos meses”, explicó Morrison a reporteros el jueves.

Las autoridades de Nueva Gales del Sur ordenaron el jueves por la mañana a los turistas que abandonen una zona de 250 kilómetros a lo largo de su pintoresca costa sur. Fue la “mayor reubicación masiva de gente a fuera de la región nunca vista”, dijo el ministro estatal de Transporte, Andrew Constance.

La primera ministra de la región, Gladys Berejiklian, declaró estado de emergencia durante siete días a partir del viernes. Es la tercera vez que las autoridades declaran una emergencia en los dos últimos meses. No se recurría a esto desde 2013.

En Victoria, donde los incendios calcinaron 68 casas solo esta semana, el ejército ayudaba a miles de personas que el martes huyeron a la costa por la cercanía de las llamas en Mallacoota.

Un contingente de 39 bomberos de Estados Unidos y Canadá aterrizó en Melbourne el jueves para colaborar en los trabajos de extinción.

El humo de los incendios hizo que la calidad del aire en la capital, Canberra, sea la peor del mundo y llegó hasta la vecina Nueva Zelanda.

El gobierno movilizó barcos y aviones militares el miércoles para ayudar a las comunidades arrasadas por los apocalípticos incendios que llevaron a miles de residentes y turistas a huir a la costa.

Los efectivos militares llevaban agua, comida y combustible a los lugares donde escaseaban los suministros y donde las llamas cortaron las carreteras. Las autoridades confirmaron el hallazgo de tres cadáveres el miércoles en el Lago Conjola, en la costa sur de Nueva Gales del Sur, elevando a 15 el total de víctimas mortales en el estado.

Más de 175 viviendas quedaron destruidas en la región.

El martes en la mañana, en la localidad costera de Mallacoota cuatro mil personas se refugiaron en la costa mientras el viento dirigía los incendios hacia sus casas, bajo un cielo oscurecido por el humo y de color rojizo por las llamas. Los residentes y visitantes varados durmieron en sus autos, y gasolineras y clubes de surf se transformaron en zonas de evacuación. Docenas de viviendas quedaron calcinadas pero el viento cambió de dirección en la noche, salvando el resto del pueblo.

El responsable de emergencias de Victoria, Andrew Crisp, dijo a reporteros que la Fuerza de Defensa Australiana llevó medios marítimos a Mallacoota en una misión de abastecimiento que duraría dos semanas, y los helicópteros trasladarán a más bomberos ante la imposibilidad de llegar por carretera.