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Sudán del Sur sorprendió con su respuesta al COVID-19 y esta fue la razón

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Sudán del Sur sorprendió con su respuesta al COVID-19 y esta fue la razón

bulletSe temía que el frágil sistema del país, que sufre años de conflictos e inestabilidad política, cediera ante la pandemia, pero un grupo de especialistas enfrentó la situación.

Por médicos sin fronteras
04/10/2020
La biotecnólica Rebecca Achok registra y codifica muestras de casos sospechosas de COVID-19
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Desde que el nuevo coronavirus comenzó a extenderse a nivel mundial a principios de 2020, abrumando a los mejores sistemas de salud del mundo uno tras otro, países como Sudán del Sur se prepararon para lo que estaba por venir.

Agotado por los años de conflicto violento, inestabilidad política y declive económico, se temía que el frágil sistema de salud pública de Sudán del Sur, que depende en gran medida de organizaciones internacionales, no estuviera preparado para prevenir o responder a una emergencia sanitaria como el COVID-19.

Ante el temor de que el brote del virus causara un impacto significativo en una situación humanitaria ya grave, Médicos Sin Fronteras (MSF) comenzó a integrar las medidas de COVID-19 en proyectos existentes en todo el país, al mismo tiempo que iniciaba una nueva respuesta específica en la comunidad de Juba.

Desde marzo de este año, MSF ha trabajado en varios lugares de Juba, centrándose en el fortalecimiento de las medidas de prevención y control de infecciones en los centros de salud existentes, capacitando a los trabajadores de la salud y proporcionando actividades de promoción de la salud dirigidas a la comunidad.

Un biotecnólogo extrae una muestra de un caso sospechoso de COVID-19 en el Laboratorio Nacional de Salud Pública
Un biotecnólogo extrae una muestra de un caso sospechoso de COVID-19 en el Laboratorio Nacional de Salud PúblicaTetiana Gaviuk/MSF

En el Laboratorio Nacional de Salud Pública en Juba, MSF apoya a los trabajadores de la salud con capacitaciones y soporte técnico sobre cómo evaluar a los pacientes y trabajar de manera más segura para protegerse.

Rebecca, una biotecnóloga de 26 años del laboratorio, se ríe cuando recuerda que solía esconderle a su familia el lugar de su trabajo.

“Fue hasta que alguien me vio trabajando en el laboratorio y le dijo a mi familia que se habían enterado”, cuenta.

Cuando el COVID-19 golpeó el mundo a principios de 2020, el Gobierno de Sudán del Sur buscó a especialistas en biología, microbiología y patología para evaluar los casos sospechosos. Con la experiencia de Rebecca en microbiología, cumplir con los requisitos del trabajo fue fácil, sin embargo, decirle a su familia fue complicado.

“Cuando llegó el coronavirus, todo el mundo tenía miedo de pensar que la gente empezaría a morir como moscas, pero le aseguré a mi familia que haría todo lo posible para protegerme y que ellos deberían hacer lo mismo”, recuerda.

Una vez que las muestras son registradas y codificadas, se envían a una sala de extracción donde otro médico determina si es positiva al virus
Una vez que las muestras son registradas y codificadas, se envían a una sala de extracción donde otro médico determina si es positiva al virusTetiana Gaviuk/MSF

“Solo quiero devolver algo a mi país”, dice.

Capacitar y educar a los trabajadores de la salud sobre el COVID-19 y cómo pueden protegerse a sí mismos es de vital importancia en la lucha contra la pandemia, enfatiza el coordinador de emergencias de MSF, Tish Shaw.

"Los trabajadores de la salud están realmente en la primera línea de lucha contra el COVID-19. Es fundamental que cuenten con el conocimiento y las herramientas, no solo para identificar a los pacientes y protegerse a sí mismos, sino para que transmitan esta información a la comunidad. La gente escuchará a sus trabajadores sanitarios, a las personas con las que se encuentran todos los días, por lo que es muy importante que los trabajadores sanitarios comprendan qué es el virus, cómo se presenta y cómo pueden protegerse", asegura.

Al igual que Rebecca, Giir, un microbiólogo de 29 años de Wau, una ciudad en el noroeste de Sudán del Sur, está ahora a la vanguardia de la respuesta a la pandemia a pesar de la desaprobación de su familia.

Él supervisa a un equipo de ocho biotecnólogos del área de recepción del laboratorio donde se traen las muestras de todo el país para su análisis. Cuando los padres de Giir se enteraron de su trabajo, le pidieron que renunciara, ya que estaban preocupados de que pudiera llevarse el virus a casa.

“Si otros pueden hacerlo, ¿por qué no yo? Esta es mi área de especialización y no puedo huir ”, fue su respuesta a sus padres.

Giir, de 29 años, examina muestras de casos sospechosos en el Laboratorio Nacional de Salud Pública
Giir, de 29 años, examina muestras de casos sospechosos en el Laboratorio Nacional de Salud PúblicaTetiana Gaviuk/MSF

Después de que se confirmara el primer paciente positivo a COVID-19 en Sudán del Sur el 5 de abril, y comenzara el rastreo y la prueba de contactos, trabajar en el laboratorio fue un desafío, Giir recuerda.

"Al principio no había ningún sistema y el trabajo era muy difícil. Todos estaban asustados y fue estresante para cada uno de nosotros aquí. Desde que MSF comenzó a apoyarnos, las cosas han mejorado. Hoy, si recibimos una muestra, el resultado estará listo al día siguiente. Anteriormente, podía llevar de dos a tres días o incluso perderse", comenta.

En Juba, MSF continúa trabajando con el Gobierno de Sudán del Sur para fortalecer las medidas de prevención y control de infecciones y capacitar a profesionales de la salud como Rebecca y Giir sobre cómo evaluar a los pacientes y protegerse. Además de brindar apoyo técnico al Laboratorio Nacional de Salud Pública y apoyar a ocho biotecnólogos, también apoyamos al Hospital Docente de Juba, el hospital más grande de la capital.

Además, instalamos 12 estaciones de lavado de manos en instalaciones de salud, áreas públicas y densamente pobladas como el mercado de Konyo Konyo y asentamientos informales de desplazados internos, además de brindar educación sanitaria y promoción de la higiene dentro de la comunidad y las instalaciones de salud.

Hasta la fecha ha habido más de 2 mil 700 casos confirmados de COVID-19 en Sudán del Sur. Si bien las cifras no han alcanzado las proporciones alarmantes de las observadas en otros países del mundo, y a pesar de las mejoras en el Laboratorio Nacional de Salud Pública en Juba, la capacidad limitada de pruebas en todo el país y, por lo tanto, la posible transmisión comunitaria, sigue siendo una preocupación.

Médicos Sin Fronteras fue fundada en Francia en 1971 por un grupo de médicos y periodistas. Ganaron el Premio Nobel de la Paz en 1999 por su labor humanitaria en varios continentes. MSF tiene operaciones en más de 70 países, entre ellos México, donde la oficina se estableció en 2008.

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