¿Qué tan grave es el brote de malaria en Sudán? Estos testimonios cuentan una parte de la crisis
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¿Qué tan grave es el brote de malaria en Sudán? Estos testimonios cuentan una parte de la crisis

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¿Qué tan grave es el brote de malaria en Sudán? Estos testimonios cuentan una parte de la crisis

Muchos habitantes del estado de Darfur del Norte están acostumbrados a lidiar con este padecimiento, aunque señalan que nunca habían visto un brote como el de este año.

Por Médicos Sin Fronteras
10/11/2019
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El estado de Darfur del Norte tiene una alta incidencia de malaria con un pico estacional durante la temporada de lluvias. A finales de septiembre, Médicos Sin Fronteras (MSF) decidió conjuntamente con el Ministerio de Salud lanzar una respuesta de emergencia.

Actualmente lleva a cabo actividades en los dos principales centros de salud de referencia de El Fasher: los hospitales de Teaching y Paediatrics. Estos testimonios reflejan la vulnerabilidad de las personas afectadas por esta enfermedad, especialmente los niños menores de cinco años.

Igor Barbero/MSF

Maha Mohamed, de 22 años, está sentada junto a su hija Salma, de siete. Proceden de una aldea agrícola situada en las afueras de El Fasher.

"Vinimos al hospital ayer a las 8 de la mañana, ya que no hay clínica en nuestro pueblo. Mi hija tenía fiebre, dolor de cabeza y se sentía enferma. Dio positivo por malaria. El apoyo que hemos recibido ha sido bueno y, después de un día, mi hija ha comenzado a recuperarse. Muchas familias en mi pueblo están afectadas por la malaria. Nueve de 10 miembros de mi familia ya la han pasado. Yo misma tuve malaria hace un mes y he pasado por esta enfermedad cuatro veces en mi vida", cuenta.

Mohamed relata que recibieron una mosquitera el año pasado, pero este nadie les llevó una.

"Tenemos cuatro en casa para diez personas. Sentimos que la población de mosquitos es muy grande. El clima está cambiando y la temporada de lluvias dura más de lo habitual. Al lado de casa, hay charcos de agua. Drenar bien el agua ayudaría y también nos gustaría recibir medicamentos preventivos para protegernos de los mosquitos", dice.

La prolongación de las precipitaciones arruinaron ya algunos cultivos, por lo que la cosecha será peor este año, agrega.

Igor Barbero/MSF

Ibrahim Ahmad, de 49 años, cuida de su hijo Mutawaquil, de nueve, uno de sus diez hijos. Son de Darfur Oriental, pero han vivido desplazados en El Fasher durante casi una década. Viven en un campamento para desplazados internos a cinco kilómetros de distancia.

"Mi hijo estaba caminando y, de repente, se desplomó. Estábamos muy preocupados ya que no habló durante dos días. Su madre estaba perdiendo la paciencia. Fue ingresado en el hospital hace cinco días. Un médico viene cada media hora para verificar su condición. Alhamdolillah (gracias a Dios), está mejorando y ha comenzado a hablar nuevamente", declara.

Ahman señala que sin la ayuda de MSF, su hijo no habría podido recibir un tratamiento, ya que las medicinas para combatir la malaria son muy caras.

" Antes de la temporada de lluvias, una ONG me dio cuatro mosquiteras para toda mi familia, pero los niños se salen de ellas durante la noche. Este año ha estado lloviendo demasiado y hay charcos de agua por todas partes. La malaria es muy peligrosa y afecta a las personas muy rápidamente. Mi hijo ha estado a punto de morir. Afortunadamente, él es el único en mi familia que se ha enfermado esta vez", afirma.

Igor Barbero/MSF

Husna Usman, de 25 años, sostiene en sus brazos a su hijo de casi dos años, Mohamad Sami. Husna ha vivido en El Fasher desde la infancia. Su familia vive del cultivo de mijo y nuez moscada.

"Mi hijo tenía mucha fiebre y sufría convulsiones. Estaba preocupada por él, así que fuimos de inmediato al hospital sin perder el tiempo. Este es nuestro tercer día aquí y Mohamed ya está mejorando", dice.

Mohamad dio positivo por paludismo y empezó de inmediato su tratamiento.

"Este año, la malaria está afectando a muchas más personas. No he visto malaria como esta en el pasado en El Fasher. He tenido malaria dos veces, incluido este año. Tenemos mosquiteras, pero no son suficientes para todos. Dos o tres personas duermen debajo de cada una de ellas. Lo más importante es poner a disposición medidas preventivas y obtener medicamentos gratis. Mi esposo hace trabajos informales. Algunas veces hay trabajo y otras no. Los medicamentos son muy caros en comparación con el dinero que ganamos", apunta.