Miles de tunecinos protestan por asesinato de líder opositor
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Miles de tunecinos protestan por asesinato de líder opositor

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Mundo

Miles de tunecinos protestan por asesinato de líder opositor

06/02/2013
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Reuters
 
 
Tunisia.- La muerte a tiros de un político de la oposición en Túnez llevó a miles de manifestantes a las calles de la capital y de Sidi Buzid, epicentro de la revuelta que dio inicio a la Primavera Arabe y derrocó al presidente tunecino.
 
 
El primer ministro, Hamadi Jebali, que dijo que la identidad del agresor se desconocía, condenó la muerte de Shokri Belaid a las puertas de su casa en Túnez, considerándolo un asesinato político y un golpe contra la revolución de la Primavera árabe.
 
 
Las tensiones han ido en aumento entre islamistas y laicos como Belaid, que fue un acérrimo opositor del Gobierno moderado encabezado por islamistas y elegido en octubre de 2011.
 
 
A medida que se extendían las noticias sobre el asesinato, más de 1,000 manifestantes se reunieron a las puertas del Ministerio del Interior, muchos de ellos pidiendo la caída del Gobierno, elegido después de que la revolución derrocara a Zine al-Abidine Ben Ali en enero de 2011.
 
 
Los manifestantes también tomaron las calles de Sidi Buzid, donde se inmoló el graduado universitario Mohamed Buazizi, desatando las protestas que terminaron con la caída del presidente hace 2 años.
 
 
"Más de 4,000 personas están protestando ahora, quemando neumáticos y lanzando piedras contra la policía. Hay un gran ofuscamiento", dijo Mehdi Horchani, residente de Sidi Buzid.
 
 
Túnez fue el primer país árabe que derrocó a su líder y celebró elecciones libres antes de que los levantamientos se fueron extendiendo por la región hace 2 años, llevando a la caída de los dirigentes de Egipto, Yemen y Libia y a la guerra civil en Siria.
 
 
Desde la revolución, el Gobierno ha afrontado una serie de protestas sobre las dificultades económicas y el futuro de Túnez, y muchos se han quejado de que los salafistas estaban secuestrando la revolución en un país dominado previamente por una élite laica.
 
 
La caída del comercio con la Unión Europea, afectada por la crisis de deuda, ha dejado a los tunecinos en dificultades para lograr la mejora del nivel de vida que muchos esperaban tras la salida de Ben Ali.
 
 
El presidente Moncef Marzouki, que en enero pasado advirtió de que las tensiones podían llevar a la "guerra civil", pidió calma y acortó un viaje a Francia, además de cancelar una visita a Egipto prevista para el jueves, tras la muerte de Shorki.
 
 
"Continuaremos combatiendo a los enemigos de la revolución", dijo a los legisladores en el Parlamento Europeo de Estrasburgo, entre aplausos.
 
Reuters
 
Tunisia.- La muerte a tiros de un político de la oposición en Túnez llevó el miércoles a miles de manifestantes a las calles de la capital y de Sidi Buzid, epicentro de la revuelta que dio inicio a la Primavera Arabe y derrocó al presidente tunecino.
 
El primer ministro Hamadi Jebali, que dijo que la identidad del agresor se desconocía, condenó la muerte de Shokri Belaid a las puertas de su casa en Túnez, considerándolo un asesinato político y un golpe contra la revolución de la Primavera árabe.
 
Las tensiones han ido en aumento entre islamistas y laicos como Belaid, que fue un acérrimo opositor del Gobierno moderado encabezado por islamistas y elegido en octubre de 2011.
 
A medida que se extendían las noticias sobre el asesinato, más de 1.000 manifestantes se reunieron a las puertas del Ministerio del Interior, muchos de ellos pidiendo la caída del Gobierno, elegido después de que la revolución derrocara a Zine al-Abidine Ben Ali en enero de 2011.
 
Los manifestantes también tomaron las calles de Sidi Buzid, donde se inmoló el graduado universitario Mohamed Buazizi, desatando las protestas que terminaron con la caída del presidente hace dos años.
 
"Más de 4.000 personas están protestando ahora, quemando neumáticos y lanzando piedras contra la policía", dijo Mehdi Horchani, residente de Sidi Buzid, a Reuters. "Hay un gran ofuscamiento", declaró.
 
Túnez fue el primer país árabe que derrocó a su líder y celebró elecciones libres antes de que los levantamientos se fueron extendiendo por la región hace dos años, llevando a la caída de los dirigentes de Egipto, Yemen y Libia y a la guerra civil en Siria.
 
Desde la revolución, el Gobierno ha afrontado una serie de protestas sobre las dificultades económicas y el futuro de Túnez, y muchos se han quejado de que los salafistas estaban secuestrando la revolución en un país dominado previamente por una élite laica.
 
La caída del comercio con la Unión Europea, afectada por la crisis de deuda, ha dejado a los tunecinos en dificultades para lograr la mejora del nivel de vida que muchos esperaban tras la salida de Ben Ali.
 
El presidente Moncef Marzouki, que el mes pasado advirtió de que las tensiones podían llevar a la "guerra civil", pidió calma y acortó un viaje a Francia, además de cancelar una visita a Egipto prevista para el jueves, tras la muerte de Shorki.
 
"Continuaremos combatiendo a los enemigos de la revolución", dijo a los legisladores en el Parlamento Europeo de Estrasburgo, entre aplausos.