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Corte reafirma pena a Lula y cierra puerta a presidencia

Pese a ser puntero en las encuestas, el exlíder sindicalista no podrá hacer campaña.

La justicia brasileña negó el último recurso presentado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en segunda instancia contra una condena a 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Con la decisión unánime de los tres magistrados del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región de Porto Alegre, el exsindicalista se verá impedido a ser nuevamente candidato a la presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones del próximo 7 de octubre.

Lula está acusado de recibir un apartamento de tres plantas en una playa de Guarujá, en el estado de Sao Paulo, por parte de la constructora OAS a cambio de beneficios durante su gestión.

El político brasileño, que puntea las encuestas con 34 por ciento de las intenciones de voto, seguido por el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro, el llamado "Trump brasileño" con 17 por ciento, está preso desde pasado 7 de abril, cuando el exmandatario se entregó a las autoridades de Curitiba para cumplir su pena.

Tras la condena en segunda instancia, la defensa del antiguo líder sindical inició una batalla judicial para intentar frenar el encarcelamiento del principal icono de la izquierda brasileña, de 72 años.

Los abogados llegaron a presentar un "habeas corpus" ante el Tribunal Supremo Federal (TSF) para evitar su prisión antes del análisis de los recursos en instancias superiores, pero la apelación fue negada por el pleno de la corte en una estrecha votación por 6 votos a 5.

Un día después de la decisión del TSF, el juez federal Sergio Moro, quien condenó a Lula en primera instancia a 9 años y seis meses de prisión, decretó su encarcelamiento inmediato.

Sin embargo, Lula decidió no acogerse al plazo de 24 horas otorgado por Moro y optó por pasar 48 horas atrincherado en la sede de un sindicato en Sao Paulo antes de entregarse a la policía.

Lula cumple su pena en una cárcel de 15 metros cuadrados en el último piso de la Policía Federal de Curitiba, una ciudad del sur de Brasil que se ha convertido en un emblema de la lucha contra la corrupción en el país sudamericano.

Desde su encarcelamiento, Lula ha recibido la visita de sus abogados, sus familiares y de un grupo de senadores, entre ellos la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann.

En ese tiempo, escribió una carta en la prisión dirigida a sus simpatizantes y aseguró estar "indignado" tanto por la condena que le fue impuesta en su opinión sin pruebas como por su encarcelamiento.

Lula, el considerado líder más carismático en la historia de Brasil y líder de todos los sondeos de intención de voto para las elecciones presidenciales de octubre próximo, se considera víctima de una persecución política que busca apartarle de la carrera electoral.

Once legisladores de la comisión de derechos humanos del Senado brasileño visitaron al expresidente Lula

Reclamaron que se levante el aislamiento en que se encuentra Lula en la cárcel de Curitiba.

"No es un preso común, Lula es un preso político que termina siendo el principal candidato en la preferencia electoral", dijo el senador João Capiberibe, del Partido Socialista Brasileño.

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