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Expresidente de empresa estatal china es sentenciado a muerte por actos de corrupción

Lai Xiaomin, quien dirigió China Huarong Asset Management, fue condenado a la pena capital por aceptar sobornos por alrededor de 277 millones de dólares.

China condenó a muerte al expresidente de China Huarong Asset Management por cargos de malversación, una de las sentencias más severas derivadas de la campaña anticorrupción del presidente Xi Jinping.

Lai Xiaomin, quien fue presidente de Huarong antes de ser investigado en 2018, fue condenado a muerte por aceptar sobornos y bigamia, según un tribunal local.

Fue declarado culpable de recibir mil 790 millones de yuanes (277 millones de dólares) en sobornos entre 2008 y 2018, según el tribunal de la ciudad de Tianjin. Todos sus bienes personales serán confiscados, señaló el fallo.


La pena capital es inusual para la corrupción en China, aunque un exvicealcalde de la provincia de Shanxi fue condenado a muerte en 2018. La medida subraya la postura cada vez más dura del gobernante Partido Comunista contra la corrupción entre los cuadros gubernamentales y los ejecutivos corporativos, que ha visto castigados a más de 1.5 millones de funcionarios gubernamentales.

En 2016, China elevó el umbral de la pena capital relacionada con la corrupción de 100 mil yuanes a 3 millones de yuanes, pero rara vez se ha aplicado la pena.

Mo Shaoping, un abogado con sede en Beijing, explicó que es raro que los casos de soborno resulten en la pena de muerte y que muchos acusados terminan siendo condenados a cadena perpetua.

No obstante, en el caso de Xiaomin, "la cantidad de corrupción es particularmente enorme, probablemente la mayor de los últimos años", subrayó el especialista. "El caso también ha provocado la indignación pública. En el entorno actual, una sentencia de muerte definitivamente envía una advertencia, y lo que es más importante, destruye la creencia de que la corrupción no se castiga con la muerte".


Una gran cantidad de funcionarios se han visto atrapados en la batalla contra la corrupción de Xi, incluido Yang Jiacai, exvicepresidente asistente del regulador bancario chino, y Yao Gang, quien fue vicepresidente de la Comisión Reguladora de Valores de China. Todos fueron condenados al menos a 16 años de prisión.

El año pasado, China condenó al magnate inmobiliario Ren Zhiqiang a 18 años de prisión por cargos de corrupción, meses después de que fuera vinculado con un artículo que criticaba el manejo de Xi del brote del nuevo coronavirus. China dijo que el expresidente de Huayuan Property ha acumulado unos 132 millones de yuanes en sobornos y otros beneficios personales mal habidos entre 2003 y 2017.

Los reguladores también están intensificando sus esfuerzos para prevenir riesgos financieros en medio de una desaceleración económica y, a finales del año pasado, intervinieron para detener la Oferta Pública Inicial de Ant Group de Jack Ma, y tomaron medidas enérgicas contra el multimillonario.

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Lai confesó a principios del año pasado en un documental de la televisión estatal que tenía preferencia por los pagos en efectivo y detalló cómo llevaba cargas de facturas a un apartamento en Beijing. La policía informó que descubrieron más de 200 millones de yuanes en el piso. Después de su detención en 2018, se descubrió que poseía una gran cantidad de propiedades, relojes de lujo, automóviles, oro y una colección de arte.

El comportamiento de Lai "puso en peligro la seguridad financiera nacional y la estabilidad financiera", argumentó el tribunal en un comunicado este martes.

Lai lideró Huarong desde 2012 hasta que tuvo problemas en 2018. Es una de las cuatro empresas creadas en 1999 para ayudar a limpiar un sistema bancario plagado de deudas incobrables. La empresa estatal realizó una venta inicial de acciones de 2.5 mil millones de dólares en 2015, lo que le dio un valor de mercado de más de 15 mil millones de dólares. Sus acciones de Hong Kong ahora valen menos de un tercio de eso.

Bajo Lai, el negocio de Huarong se expandió a valores, fideicomisos, inversiones y futuros, desviándose del mandato de deshacerse de préstamos incobrables. El exjefe de su operación internacional declaró que a Lai solo le importaban las ganancias a corto plazo e invirtió mucho en activos de alto riesgo como propiedades y acciones. Lai también creó una cultura de nepotismo al contratar gente de su provincia en Jiangxi, según el documental.

Lai había trabajado anteriormente en el banco central y en el regulador bancario de China.