Estas son las historias de lucha y resistencia de pacientes con VIH/Sida en Malawi
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Estas son las historias de lucha y resistencia de pacientes con VIH/Sida en Malawi

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Estas son las historias de lucha y resistencia de pacientes con VIH/Sida en Malawi

bulletUno de sus distritos, el de Nsanje, al sur del país, tiene una tasa de 12.5 por ciento de esta enfermedad, es decir, 25 mil personas son seropositivas.

Por médicos sin fronteras
01/12/2019
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A pesar de los grandes pasos logrados para reducir la prevalencia del VIH y el número de muertes por este virus, aún queda mucho por hacer. Un nuevo modelo de atención busca ayudar a las comunidades a detectar los síntomas del VIH y acelerar una atención rápida y efectiva en Malawi.

A continuación, dos historias de Médicos Sin Fronteras (MSF) que demuestran el esfuerzo hecho para combatir este padecimiento.

Isabel Corthier/MSF

“Vengo del pueblo de Chitomeni y soy pescador. Durante uno de mis viajes de pesca, tuve problemas para respirar. Sentí dolor en el pecho. Cuando me di cuenta de que mi salud empeoraba, fui al Centro de Salud de Ndamera. Ahí el personal me dijo que no me encontraba bien. Cuando me preguntaron si me habían hecho la prueba del VIH y otras enfermedades, dije que no. Me explicaron que debía hacerme algunas pruebas para averiguar qué me estaba molestando. Resultó que tenía dos enfermedades: era VIH positivo y tenía tuberculosis".

"Me dijeron que necesitaba ser referido al hospital del distrito. Una ambulancia me llevó al Hospital del Distrito de Nsanje, donde estuve casi dos semanas. Durante ese tiempo, mi salud mejoró. El dolor que sentía en todo mi cuerpo desapareció. Me dieron de alta para regresar a Chitomeni, donde pesco, pero después de unos nueve días, mi condición comenzó a deteriorarse nuevamente. Me costaba mucho respirar. No podía hablar ni caminar. Incluso me resultaba muy difícil beber un vaso de agua. Estaba tosiendo mucho y no podía respirar. Ni siquiera podía levantar las piernas o caminar. En el muelle de pesca, le dije a mi colega: 'Joe, no puedo respirar. Cuando salí del hospital estaba bien, pero ahora no puedo respirar. Trata de encontrar una bicicleta que me lleve al centro de salud'".

"Es un largo viaje para llegar al centro de salud, casi dos horas en bicicleta y a pie. En Ndamera, después de varios exámenes, una ambulancia me llevó de regreso al Hospital del Distrito de Nsanje. Ahora que estoy aquí, me siento mejor, puedo respirar de nuevo y hablar. He estado aquí por tres días. Mi salud está mejorando. Ahora puedo lavar mi ropa, me puedo bañar. Por supuesto, no estoy totalmente curado, todavía me cuesta respirar, pero lo que MSF hace en colaboración con el Gobierno es admirable".

Poco después de esta entrevista, el estado de Manfred se deterioró. A principios de noviembre, lamentablemente falleció en el Hospital del Distrito de Nsanje.

Isabel Corthier/MSF

“Me llamo Gerrald y mi hija Lita tiene 25 años. Empezó a sentirse enferma en julio de 2019, así que la llevamos al hospital. Ahí se hizo la prueba y descubrió que era VIH positivo. Cuando nos enteramos de los resultados, lo primero que tuvimos que hacer fue aprender a aceptarlo. Le aconsejaron que comenzara a tomar medicamentos antirretrovirales de inmediato, pero cuando fue dada de alta, regresó con su esposo y, desafortunadamente, dejó de tomar el medicamento. Por eso enfermó de nuevo".

"Estaba realmente devastado, Lita es mi primogénita: por ella me volví padre, es quien define quién soy. Antes de acudir al hospital, Lita no podía caminar sin apoyo. Si iba al baño, teníamos que sostenerla. Tuvieron que drenarle los fluidos estomacales y, como consecuencia, no era capaz de sentarse. Pero ahora mejoró mucho. Lita puede caminar sola sin ningún tipo de apoyo. Lita y su esposo están separados ahora, la dejó en el momento en que ella enfermó. La abandonó. Tuvieron tres hijos, pero el mayor y el más joven fallecieron; de hecho, el más joven falleció en septiembre de este año. El segundo, que tiene tres años y es niña, está viva. Quiera traerlo aquí al hospital para que la examinen, para saber si es VIH positiva o negativa. Cuando le den el alta a Lita, me aseguraré de que no tenga que hacer trabajo doméstico pesado. Le daré todo el apoyo y amor necesarios. Lita no volverá a dejar de tomar sus medicamentos, porque yo estaré cerca de ella. Me aseguraré de estar con ella cuando despierte para que tome sus medicamentos. Haré lo mismo con la dosis de la tarde; también me aseguraré de que tome sus medicamentos antes de ir a dormir.

"No me siento para nada bien. El desafío es que, si como algo, mi estómago se hincha", contó Lita. "Extraño muchas cosas de mi casa, extraño a mi hija y la comida. Cuando regrese a mi hogar, tomaré mi medicamento todos los días. Cuando se termine el medicamento, volveré al centro de salud para que me lo repongan".

Unas 300 mil personas viven en el distrito de Nsanje, en el sur de Malawi, en la frontera con Mozambique. Según el Gobierno local, 12.5 por ciento de ellas –cerca de 25 mil- son seropositivas, lo que supone una tasa mucho más alta que la media nacional (9.2 por ciento). Así, fuera del único hospital público en el distrito, un flujo constante de personas busca atención médica.