El Cártel de Sinaloa, un negocio que se mantiene pese a la caída del 'Chapo'
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

El Cártel de Sinaloa, un negocio que se mantiene pese a la caída del 'Chapo'

COMPARTIR

···

El Cártel de Sinaloa, un negocio que se mantiene pese a la caída del 'Chapo'

Aunque el señalado como líder de la organización fue declarado culpable por un jurado estadounidense, el Cártel aún continúa operando y generando grandes ganancias.

Por Reuters / AP
12/02/2019
Actualización 12/02/2019 - 15:36
Joaquín 'El Chapo' Guzmán.
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

A pesar de la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, de su extradición, de su juicio y de haber sido declarado culpable de los diez delitos que se le imputaban, el negocio del Cártel de Sinaloa mantiene su ritmo como muestran decomisos recientes en zonas fronterizas controladas por ese grupo y de acuerdo con la perspectiva de los especialistas.

Si bien Guzmán se ha retirado directamente del negocio de las drogas, se cree que un viejo socio e incluso sus hijos tomaron las riendas del grupo delictivo, que tiene importantes operaciones en Estados Unidos.

En septiembre, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés) incluyó en su lista de los 10 narcotraficantes más buscados del mundo al hijo del capo Jesús Alfredo, alias el 'Alfredillo'.

Ismael ‘El Mayo’ Zambada, cofundador de la organización criminal hace tres décadas, supervisa el negocio amparado por el respeto de narcotraficantes de menor nivel y peor prestigio.

“Es el principal jugador del Cártel porque estuvo junto a ‘El Chapo’ durante años”, comenta Will Glaspy, agente de la agencia antidrogas estadounidense (DEA por sus siglas en inglés)

Con la tercera y última detención de ‘El Chapo’ en 2016, hubo una lucha por el control del grupo que fue desactivada con el encarcelamiento de Dámaso López Núñez y su hijo, Dámaso López Serrano. El primero fue capturado por México y el segundo se entregó voluntariamente a las autoridades estadounidenses. Hoy parece que la riendas las tiene ‘El Mayo’ y los hijos de Guzmán, Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán, conocidos como ‘Los Chapitos’.

Ismael Bojórquez, director de Ríodoce, semanario especializado en la cobertura del narcotráfico en Culiacán, afirma también que ‘Los Chapitos’ controlan el narcomenudeo y la parte de la defensa, las armas mientras que ‘El Mayo’ se encarga de los "grandes negocios”.

No obstante, reconoció que temieron que estas dos partes pudieran llegar a enfrentarse debido al juicio porque la defensa de ‘El Chapo’ insistía en decir que ‘El Mayo’ era el líder del cártel y su hijo, Vicente Zambada fue testigo de cargo contra Guzmán.

'Vicentillo' Zambada en su comparecencia en el juicio a Joaquín 'El Chapo' Guzmán.
'Vicentillo' Zambada en su comparecencia en el juicio a Joaquín 'El Chapo' Guzmán.Fuente: Reuters

“Pensábamos que podía provocar alguna reacción fuerte, violenta entre la gente del 'Chapo' y del Mayo”, explica Bojórquez."Finalmente la situación se tranquilizó y se prevé que ahora se van a asentar las cosas”.

José Reveles, autor de diversos libros sobre el crimen organizado en México, es categórico. 'El Mayo' sigue siendo el rey; jamás ha sido capturado y no está sometido a tanta persecución” como estuvo 'El Chapo'.

En Estados Unidos, el cártel sigue operando a través de un enorme sistema de distribución que garantiza que la droga llegue al traficante local y, de ahí, a la mano del consumidor.

Sinaloa controla puertos donde le llegan precursores químicos, laboratorios clandestinos para procesarlos y policías a sueldo que permiten que la droga llegue hasta la frontera y luego sea cruzada a través de túneles, a hombros de migrantes desesperados o en camiones ignorados por las aduanas.

Además hay un ejército de sicarios, extorsionadores, secuestradores, prestanombres que lavan dinero y muchos y serviles contactos políticos.

Joaquín 'El Chapo' Guzmán
Joaquín 'El Chapo' GuzmánCuartoscuro

“Todas nuestras 23 divisiones cuentan con una investigación abierta, al menos en el ámbito local, ligada al Cártel de Sinaloa”, asegura el agente de la DEA.

Con Guzmán fuera de juego, la organización criminal ha continuado desarrollando, por ejemplo, el lucrativo negocio del fentanilo, la droga sintética que puede ser comprada en China por 9 mil dólares el kilo, cortada al 1 por ciento de pureza, convertida en pastillas y vendida en Estados Unidos a precios que suponen un negocio redondo.

Durante la última década, las incautaciones de drogas en la frontera sur de Estados Unidos se multiplicaron nueve veces en volumen hasta al menos 37 toneladas en 2018.

A pesar de la ausencia de Guzmán, los asesinatos en todo México han aumentado sin parar. En 2018, el primer año completo desde la extradición de Guzmán, los asesinatos subieron un 33 por ciento, batiendo el récord por segundo año consecutivo, según los datos oficiales.

Pero las estadísticas en la tierra de Guzmán, su bastión Sinaloa, han ido a contramano de esa tendencia. La cifra de asesinatos en ese estado del noroeste de México cayó en 2018 a su menor nivel en dos décadas, desde que se lleva la cuenta.

México ha registrado más de 250 mil homicidios desde que lanzó una guerra contra cárteles de la droga en 2006. En un informe el año pasado del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos se estimó que 150 mil de esas muertes estaban relacionadas con el crimen organizado.

Mientras tanto, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que asumió el cargo el pasado 1 de diciembre, parece distanciarse de la estrategia de gobiernos anteriores, basada en la guerra frontal contra el crimen organizado y la detención de altos narcotraficantes.

“La función principal del Gobierno es garantizar la seguridad pública, ya no es la estrategia de los operativos para detener a capos. Lo que buscamos es que haya seguridad, que podamos disminuir el número de homicidios diarios”, dijo. “No hay guerra, oficialmente ya no hay guerra”.

Algunos analistas consideran que las autoridades, tanto mexicanas como estadounidenses, prefieren a los narcotraficantes de la vieja escuela, como Zambada, en lugar del escenario sangriento que podría suponer su desaparición.

Con información de Reuters y AP*