Con cárcel, multas y pulseras tecnológicas, así Asia combate 'nueva ola' de COVID-19
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Con cárcel, multas y pulseras tecnológicas, así Asia combate 'nueva ola' de COVID-19

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Con cárcel, multas y pulseras tecnológicas, así Asia combate 'nueva ola' de COVID-19

bulletLos gobiernos de Hong Kong, Singapur y Taiwán monitorean los movimientos de viajeros extranjeros y ciudadanos durante las cuarentenas por el coronavirus.

Bloomberg / K. Oanh Ha, Jinshan Hong and Faris Mokhtar
19/03/2020
Actualización 19/03/2020 - 21:55
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Los países asiáticos que luchan contra una nueva ola de infecciones por coronavirus traídas por viajeros del extranjero están recurriendo a monitores de pulsera de alta tecnología, tiempo en la cárcel y fuertes multas, en una escalada de medidas de contención.

A medida que la pandemia se expande en el extranjero y afecta a Europa, en lugares como Hong Kong, Singapur y Taiwán, que habían contenido con éxito su primera ola de China, ahora se enfrentan a un segundo aumento desde Occidente. La semana pasada, todos vieron los nuevos casos alcanzar niveles récord, principalmente debido a que viajeros que portaban el virus llegaron a sus fronteras.

Eso ha obligado a los gobiernos a duplicar la tecnología de vigilancia para evitar la propagación de las nuevas infecciones, así como a implementar estrictas prohibiciones de viaje y órdenes de quedarse en casa que socavan su reputación como centros de viaje abiertos. El virus ha infectado a más de 235 mil personas en todo el mundo y ha matado a más de 9 mil 800, y su epicentro se ha desplazado a Europa, que ahora ha superado a China en número de infecciones.

A los problemas de Asia se suma que algunos de sus países más grandes y pobres como Indonesia, Malasia e India están experimentando un aumento en los casos reportados, a medida que las autoridades finalmente comienzan a realizar pruebas contundentes para el virus, lo que indica la probabilidad de que las personas infectadas hayan circulado en sus poblaciones durante mucho más tiempo de lo conocido.

Singapur, ubicado cerca de otros países del sudeste asiático donde las pruebas se han retrasado, vio su mayor aumento de casos en un día el miércoles, con 47 infecciones adicionales, principalmente de viajeros que ingresan al país. Reportó otros 32 este jueves, para un total de 345.

El gobierno imploró a los lugareños que suspendan los viajes innecesarios, vetó a los visitantes de cuatro países europeos y emitió órdenes a los viajeros del sudeste asiático y otros países para que se quedaran en casa durante dos semanas.

Hong Kong también tuvo su mayor aumento diario el miércoles, con 25 nuevos casos, principalmente de viajeros y estudiantes que regresan del extranjero, la mayoría de Europa. Su total al jueves era 199. Ahora se ha ordenado a todas las personas que ingresan al territorio, excepto desde Macao y Taiwán, que se sometan a una cuarentena obligatoria de 14 días.

Taiwán, con un total de 107 casos, ha prohibido todas las llegadas de nuevos extranjeros, con pocas excepciones. Vietnam, donde un aplazamiento de tres semanas sin casos fue interrumpido por un brote vinculado a un vuelo de Londres a Hanói, está poniendo a todos los que llegan de países afectados por el virus en bases de cuarentena administradas por el gobierno. Se les puede pedir a otros que se queden aislados en casa.

Bloomberg

Dispositivos y teléfonos inteligentes se están implementando para aplicar las nuevas reglas. En Hong Kong, los viajeros recibirán una de las 20 mil pulseras que el gobierno ha adquirido para monitorear el movimiento de las personas en cuarentena. La banda se conecta a una aplicación que envía alertas para que la persona tome fotos de sí misma con la pulsera puesta y emite advertencias si detecta que la persona ha abandonado su residencia.

El dispositivo detecta y analiza señales de radio, incluyendo bluetooth, Wi-Fi y señales de ubicación geográfica (GPS). La policía y los funcionarios de salud rastrean a los que no cumplen.

En Taiwán, el gobierno ha integrado las bases de datos de las agencias nacionales de seguros de salud, inmigración y aduanas para generar datos que tracen el historial de viajes y los síntomas clínicos de los residentes. También ha establecido una plataforma de compras en línea para que los ciudadanos puedan pedir comida para llevar y comprar comestibles. También hay aplicaciones que verifican las existencias de máscaras faciales en farmacias cercanas.

Bloomberg

Las fuertes multas y la amenaza de encarcelamiento se suman a los incentivos para que los viajeros cumplan con las reglas. Taiwán ha multado a varios residentes por no adherirse a las cuarentenas o dejar un hotel en cuarentena, con 1 millón de nuevos dólares taiwaneses (33 mil doláres estadounidenses).

El mes pasado, Singapur acusó a un matrimonio chino bajo la Ley de Enfermedades Infecciosas por proporcionar información falsa y obstruir el rastreo de contactos de coronavirus. Cualquier persona condenada por una primera infracción en virtud de la ley puede recibir una multa de hasta 10 mil dólares de Singapur (7 mil dólares estadounidenses) e ir a la cárcel por hasta seis meses.

Aquellos que no acatan los requisitos de cuarentena en Hong Kong se enfrentan al mismo tiempo en la cárcel y pueden ser multados con un máximo de 25 mil dólares de Hong Kong (3 mil 220 dólares de EU).

Vivian Ma, de 23 años, estudiante de la Universidad China de Hong Kong, estaba en cuarentena en su hogar en Hong Kong después de ingresar al territorio a mediados de febrero. Fue rastreada a través de una aplicación social en su teléfono y recibió cuatro solicitudes no anunciadas para realizar videollamadas en vivo o compartir su ubicación por teléfono con funcionarios.

“Existe la posibilidad de que algunas personas puedan escapar de los controles al azar”, dice. “Pero el castigo muy grave que establece Hong Kong es bastante aterrador”.

La pandemia de SARS de 2003 que infectó a unas 8 MIL personas, en su mayoría en Asia, dejó “cicatrices residuales, lo que significa que las personas en algunas partes de Asia comprenden mejor cómo necesitan cambiar sus comportamientos para reducir el riesgo de transmisión comunitaria”, asegura Ben Cowling, profesor de epidemiología en la Universidad de Hong Kong. “Aun así, será difícil mantener las medidas de contención durante el próximo año”.

Con la colaboración de Claire Jiao, Xuan Quynh Nguyen, Jihye Lee, Sunil Jagtiani, Cindy Wang, Natalie Lung y John Boudreau.