Emergencia por COVID-19, el capítulo que nos dejará lecciones para combatir el cambio climático
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Emergencia por COVID-19, el capítulo que nos dejará lecciones para combatir el cambio climático

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Emergencia por COVID-19, el capítulo que nos dejará lecciones para combatir el cambio climático

bulletLos efectos ambientales de la pandemia han dado destellos de esperanza a los especialistas, quienes insisten en aprender las lecciones que esta situación está dejando al mundo.

Notimex
02/04/2020
Actualización 02/04/2020 - 18:48
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Entre la pérdida, confusión y miseria que se extiende en todo el mundo por la pandemia del coronavirus, han encontrado algunos destellos de esperanza, y uno es que las lecciones de la COVID-19 podrían ayudar a equiparnos para enfrentar una crisis climática que se está acumulando.

Un efecto secundario importante de la batalla contra la propagación del coronavirus ha sido una reducción significativa en la cantidad de gases de efecto invernadero, que cambian el clima que se regresa a la atmósfera, debido a que las centrales eléctricas y las fábricas en China y en otros lugares se han cerrado, por lo que el uso de combustibles fósiles, particularmente el petróleo, se ha desplomado.

Como resultado, millones de personas en ciudades y regiones de todo el mundo respiran aire más fresco y limpio, afirma Kieran Cooke, editor en jefe de Climate News Network.

La pandemia ha tenido otras consecuencias ambientales: los residentes de Venecia en el norte de Italia dicen que nunca vieron agua tan clara en los canales de la ciudad, principalmente debido a la dramática caída en el número de turistas, y con varios países bloqueados, el tráfico de automóviles y camiones ya no obstruye las carreteras y autopistas.

Muchas aerolíneas han aterrizado sus aviones y ahora uno de los grandes problemas que enfrentan las compañías petroleras es qué hacer con grandes cantidades de combustible para aviones sin vender, y algunos lo están almacenando en buques cisterna en el mar.

Sin embargo, hay que pensar que, tan pronto el virus finalmente se elimine, la producción industrial podría aumentar de nuevo y las emisiones de combustibles fósiles volver a los niveles anteriores, pero tal vez se hayan aprendido algunas lecciones como resultado de la pandemia, y hay una que es obvia: todos estamos juntos en esto.

COVID-19, como el cambio climático, no conoce ni respeta fronteras, por lo que ha quedado claro que las naciones no pueden retirarse a sus bunkers y luchar solas contra el virus. “Al igual que en la batalla contra el cambio climático, la acción y la cooperación internacional son vitales”, asegura Cooke.

Otra lección es que la ciencia, un análisis minucioso y la recopilación de datos, tanto a nivel local como internacional, es esencial si se quiere derrotar a COVID-19 y a otras pandemias que puedan surgir en el futuro, ya que los epidemiólogos han advertido constantemente sobre la probabilidad de propagación mundial de un virus.

Del mismo modo, los científicos del clima han advertido durante décadas de la catástrofe que amenaza por el calentamiento global, y ahora COVID-19 muestra cuán vital es escuchar la ciencia, por lo que quizá la pandemia provocará un enfoque más urgente del cambio climático.

Los científicos dicen que el cambio climático significará ajustes aún mayores y más sostenidos en nuestras vidas; que el aumento de los mares provocará el desplazamiento de millones de habitantes costeros; que las inundaciones y las sequías causarán estragos agrícolas y una grave escasez de alimentos, y que la gente tendrá que adaptarse a una nueva realidad, en constante cambio, prosigue.

Cooke indica que se ha demostrado que el liderazgo y la claridad de la política son esenciales para combatir el coronavirus, ya que después de las fallas iniciales, China y Corea del Sur adoptaron un régimen estricto e integral para controlar la pandemia, y los especialistas han compartido su experiencia y datos con otras naciones.

Desafortunadamente, otros países como Estados Unidos y Brasil no han actuado de la misma manera, ni han mostrado disposición a tomar medidas firmes y decisivas.

“En los Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha desestimado el calentamiento global como un engaño y retiró a los Estados Unidos del Acuerdo de París, y desestimó al COVID-19 en los mismos términos al comienzo del brote", agrega.

Aunque Trump ajustó su mensaje desde entonces, perdió un tiempo valioso, al grado de que a medida que aumenta la tasa de infección y el número de muertes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que el país se convirtió en el nuevo epicentro mundial de la pandemia.

En Brasil, Jair Bolsonaro se niega a creer en el cambio climático y describe a la COVID-19 como una fantasía, sugiriendo que todo es un complot de China para debilitar la economía del país. En oposición, la pandemia está creciendo en su nación.

COVID-19 es una prueba de cómo el mundo y sus líderes enfrentan la crisis, pero el cambio climático presentará un desafío mucho mayor, alerta.