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Colombianos 'toman' las calles con cacerolazo histórico por paro contra Gobierno de Duque

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Colombianos 'toman' las calles con cacerolazo histórico por paro contra Gobierno de Duque

bulletLuego de una jornada de protestas masivas para presionar a Duque, en medio de sus planes para reformar leyes laborales y pensiones, ciudadanos colombianos apoyaron la movilización haciendo sonidos con cacerolas.

Redacción
21/11/2019
Actualización 22/11/2019 - 0:33
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Los colombianos salieron a la calle este jueves para manifestarse, en paro nacional, contra el Gobierno de Iván Duque, que busca reformar leyes laborales y pensiones.

Varios ciudadanos de Bogotá, Bucaramanga, Cartagena, Cali y Medellín protestaron durante esta jornada con un 'histórico cacerolazo', mismo que se convocó continúe para el viernes, de acuerdo con El Espectador.

Esta jornada de cacerolazos se llevó a cabo luego de que cientos de miles de manifestantes se enfrentaron con la policía antidisturbios y bloquearon diversas vías a lo largo del país.

Aunque mayormente pacíficas, las protestas se volvieron violentas en algunos momentos críticos. Los manifestantes rompieron ventanas, bloquearon calles y arrojaron piedras a los policías con equipo antidisturbios.

Las autoridades dijeron que la fuerza pública había controlado en gran medida los incidentes aislados, pero que 28 oficiales y 8 manifestantes resultaron heridos durante el día.

Se estima que la convocatoria al paro reunió al menos a tres millones de personas en las calles de distintas comunidades.

A la movilización llamaron a estudiantes, sindicatos, organizaciones indígenas y artistas que se declararon opositores al actual régimen. Este movimiento se estuvo preparando días antes.

A raíz de ello, el gobierno anunció cierres fronterizos marítimos y terrestres, así como el aumento de militares en las calles de distintas regiones, el envío helicópteros para filmar a los manifestantes en caso de que sea necesario, entre otras medidas de seguridad.

En los días previos se registraron saqueos a los locales de organizaciones y grupos artísticos opositores, ejecutados por la policía, que ha implantado falsos positivos para criminalizar las acciones de la oposición, declaró en entrevista para Notimex Malely Linares Sánchez, doctora colombiana, especialista en Estudios Latinoamericanos.

Tras las protestas, el presidente Iván Duque se dirigió al país: aseguró que “los hechos sucedidos con posteridad a la marcha, son vandalismo puro y no obedecen a una libertad popular, ni serán legitimados por el derecho a la protesta”. Además, advirtió que no se permitirán saqueos: “vamos a aplicarles todo el peso de la ley” , informó CNN.

Los colombianos se manifiestan por el rechazo a la modificación del funcionamiento de Colpensiones, con el que se eliminaría el sistema de pensiones de solidaridad o generadas por todos los trabajadores, para decidir por un programa individualizado.

El gobierno también ha anunciado que bajará el salario mínimo de los jóvenes, quienes recibirán sólo el 75 por ciento del total estipulado por la ley.

El aumento al 35 por ciento del costo de la energía, la privatización de algunas de las empresas estatales y el alza de los impuestos a las clases medias, conjugado al recorte de los mismos a las empresas extranjeras.

Malely Linares Sánchez, doctora colombiana, reivindica estas acciones como “el paquetazo de Duque”.

Las relaciona con las peticiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para reorganizar la economía del país según los intereses de dichas instituciones.

Linares aclara, en entrevista con Notimex, que los universitarios han agregado la denuncia en contra de la corrupción cometida en las universidades, resaltando la Universidad Distrital, en la que algunos funcionarios desfalcaron las arcas de la institución y donde la tarde de ayer fue condenado Wilman Muñoz, exdirector de extensión de la universidad, quien retiró de las cuentas casi tres millones de dólares para uso personal.

Se suma el descontento popular por el asesinato de 800 líderes indígenas, de 200 exintegrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Lo anterior aún después de la firma de los acuerdos de paz, y el hecho recientemente conocido por la opinión pública: un bombardeo del ejército en la zona del Caquetá, ocurrido el 29 de agosto, donde perecieron 18 personas, de las cuales ocho eran menores de edad.

La seguridad también es una razón para manifestarse. Los paramilitares han tomado los sitios del que las guerrillas se retiraron y el narcotráfico sigue presente, imponiendo su soberanía en algunos territorios estratégicos.

Iván Duque, el presidente de Colombia, no cuenta con la mayor popularidad: el 69 por ciento de la población rechaza sus acciones en la administración, según la última encuesta de Gallup.

Se espera que la reacción de esta tarde alcance o supere a las manifestaciones ocurridas en el paro cívico de 1977, que fue la manifestación más importante de la historia colombiana reciente.

Como respuesta esperan que “las medidas que tienen que ver con la reforma laboral y tributaria sean consensuadas o revertidas, sobre todo las relacionadas con menos impuestos a las multinacionales”, aseguró la investigadora.

La experta considera que “con este gobierno no será posible pactar”, pero cree es importante que la protesta social continúe para que en Colombia y en el mundo se demuestre lo que sucede en el país.

En su opinión, el paro “es un quiebre histórico a nivel político y social, de indignación por la crisis humanitaria que se está viviendo en el país. Brinda la posibilidad de que se tomen medidas frente a lo que está pasando”.

Con información de Notimex*