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Zidane Zeraoui: El Pacífico, ¿“un mare nostrum” chino?

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Zidane Zeraoui: El Pacífico, ¿“un mare nostrum” chino?

bulletLa Asociación Económica Integral Regional es un acuerdo de libre comercio entre los 10 estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

Opinión MTY VENTANA AL MUNDO Zidane Zeraoui
20/11/2020
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Zidane Zeraoui
Zidane ZeraouiFuente: Cortesía

Quince países firmaron el pasado domingo 15 de noviembre el más ambicioso acuerdo comercial que confirma la supremacía china sobre el Pacífico asiático. La Asociación Económica Integral Regional (Regional Comprehensive Economic Partnership o RCEP en inglés) integra a las 10 naciones de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático o ASEAN (Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Viernam, Birmania, Camboya, Laos y Brunei) a China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

El RCEP se convierte, así, en el mayor acuerdo comercial en términos de Producto Interno Bruto y es considerado como una victoria china sobre las cenizas del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership o TPP), que el presidente Donald Trump enterró en el 2017 con su decisión de retirar a los Estados Unidos del entonces más ambicioso proyecto económico de la administración de Barack Obama que buscaba aislar a Beijing en el océano más grande del planeta. Sin embargo, con su política de “Estados Unidos primero”, el presidente Trump dejó la puerta abierta para que China domine Asia y el Pacífico Asiático.

En efecto, el TPP firmado en febrero de 2016, quedó con 11 países de los cuales hoy 7 son miembros del RCEP (Singapur, Nueva Zelanda, Australia, Malasia, Brunéi, Japón y Vietnam) dejando fuera a las naciones del continente americano (Perú, Chile, México y Canadá).

Una estrategia geopolítica

Según un experto de la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de Singapur, el RCEP no es solamente un proyecto comercial para China, sino que “consolida las amplias ambiciones geopolíticas regionales chinas en torno a la iniciativa de la Ruta de la Seda”, mega programa de generación de infraestructuras que conecta la potencia asiática al mundo, tanto por vía marítima como por medio del transporte terrestre.

Con el 30% del Producto Interno Bruto del planeta y el tercio de la población mundial, el RCEP rebasa al T-MEC y a la Unión Europea y tardó casi 10 años en concretizarse, pero fue impulsado cuando el presidente Trump decidió retirar a los Estados Unidos del TPP. Su objetivo a mediano plazo (20 años) es la eliminación de los aranceles a las importaciones, pero también prevé medidas para la propiedad intelectual, las telecomunicaciones, los servicios financieros, el comercio electrónico y los servicios profesionales.

El RCEP y México

El comercio bilateral entre México y Asia ha crecido de forma continua en las últimas décadas especialmente con China, Japón y Corea del Sur. Sin embargo, por sus candados, el RCEP podría limitar el crecimiento de las relaciones económicas entre México y Asia-Pacífico por la prioridad que se le dará a las economías locales y sus ventajas competitivas cuando se logre la eliminación de las barreras arancelarias.

El impacto para la región norte de México, muy vinculada a la economía norteamericana, no parece ser importante, sin embargo, el peso asiático se hace sentir en la producción de vehículos automotores (Kia en Cadereyta, Nuevo León), electrodomésticos (LG en Monterrey), etc.

Para evitar su desplazamiento del mercado más grande del planeta, las empresas mexicanas y en particular norteñas, deben buscar alianzas estratégicas regionales dentro del RCEP para aprovechar las oportunidades de comercio que se generarán, y así ser parte de una de las regiones con más potencial en el mundo.

El autor es Doctor en Ciencia Política, especialista en política internacional y asuntos regionales. Profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.