Ya viene el 2021 y no se ve quien quiera ser candidato
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Ya viene el 2021 y no se ve quien quiera ser candidato

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Ya viene el 2021 y no se ve quien quiera ser candidato

En marzo de 2019 no hay aspirantes visibles, claros ni con el arrastre popular necesarios para ser considerados como fuertes contendientes (en ningún partido).

Opinión MTY Asuntos Públicos SA de CV Enrique Silva Téllez
04/04/2019
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Enrique Silva Téllez
Enrique Silva TéllezFuente: Cortesía

A menos de tres años de las elecciones de 2021 estamos ante la incertidumbre de quienes serán los candidatos a la gubernatura de Nuevo León. Ni dentro de los partidos políticos ni fuera de ellos aparece algún liderazgo político con el peso y fuerza necesarios para ser el próximo Gobernador del estado.

En marzo de 2019 no hay aspirantes visibles, claros ni con el arrastre popular necesarios para ser considerados como fuertes contendientes (en ningún partido). No se habla públicamente del tema, y la razón es que no hay nada que decir. No hay personajes visibles para asumir el reto de gobernar Nuevo León, en pocas palabras usando la clásica expresión “la caballada esta flaca”.

Se especula sobre algunos nombres de mujeres y hombres sin embargo no hay en este momento un líder que aparezca en la escena política con los tintes y capacidad probada para gobernar.

Después de los cuestionables resultados que tenemos, de la gestión independiente en el gobierno del Estado el panorama luce en el mejor de los casos incierto. El reto para los actores políticos que tengan intenciones de competir por la gubernatura es mayúsculo. En la elección del 20121, el eje de decisión para que los partidos postulen a su candidato no está en el posicionamiento público, ni siquiera en el cabildeo interno. La variable clave es más sutil y tiene que ver con quienes deciden dentro de cada partido.

La decisión de quiénes serán los candidatos no la tomará ni la militancia (aunque así nos quieren hacer creer algunos) ni la ciudadanía. La trampa que los propios partidos se han puesto a si mismos en que los que deciden quienes son los que se postularán son los jefes de grupo y también los que hacen los arreglos y pactos entre las diversas fuerzas políticas.

En estos momentos, quien desee trabajar para ser candidato, no solo tendrá que librar sus batallas con los que controlan las decisiones de cada partido, sino con la indiferencia, desconfianza y apatía de los electores, generadas por las continuas decepciones que han dejado los últimos gobiernos.

Si ya se votó por sacar a los partidos del gobierno y la opción de cambió dio resultados que convencen a pocos el próximo candidato ganador deberá tener un perfil con cualidades y capacidades excepcionales.

Ya no alcanzará ni será suficiente tener el mejor posicionamiento ante la ciudadanía. La sutileza del juego sucesorio se ha sofisticado para todos los personajes políticos. Ya no solo se trata de enviar señales constantes a los liderazgos del partido o de ganar likes en las redes sociales. El hueco está en ser un verdadero líder. No uno de los que la mercadotecnia electoral crea o de los que se hacen por resentimientos o deseos de cambio.

Si bien es cierto, la comunicación política ha cambiado drásticamente por la proliferación de las redes sociales y la libertad de expresión de la ciudadanía, hay cosas que se mantienen. Se sigue requiriendo dinero, y mucho, para ganar una elección. Ese capital es útil para pagar coberturas, hacer fotografías y videos, entrenar a los candidatos, coordinar y organizar eventos, preparar actos masivos e inclusive llevar regalos a los electores.

Para lo que el dinero no es útil, porque no lo puede comprar, es para el liderazgo real de un político. El dinero no podrá comprar a una persona con las cualidades necesarias para gobernar a Nuevo León.

Para nuestra desgracia, en este momento ya viene el 2021 y no se ve quien quiera ser candidato. Si alguien conoce a un líder, por favor alce la mano y postúlelo.

El autor es Director de Focus Consulting Group y Presidente del Consejo de Ellas. ABP. Es analista de Asuntos Públicos y Opinión Pública, propietario de Vinos de Baja California y socio en EMC.

Opine usted: enriquesilva@focuscg.com.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.