Vulnerabilidad como palanca para alcanzar el balance de vida
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Vulnerabilidad como palanca para alcanzar el balance de vida

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Vulnerabilidad como palanca para alcanzar el balance de vida

La mayoría buscamos ser personas integrales donde nuestras aspiraciones laborales y personales convivan sin violentarse

Opinión MTY PASIÓN POR EL TALENTO GINNIE DORADO
13/09/2019
Actualización 13/09/2019 - 8:33
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Ginnie Dorado
Ginnie DoradoFuente: cortesía

En nuestra cultura hiperactiva y de alto rendimiento, en la que se valora la rapidez, una vida acelerada, el estar siempre ocupados y sin tiempo para simplemente “no hacer nada de nada” el trofeo más importante que uno puede tener es declarar con petulancia: “Necesito días de 35 horas”. Y entonces, en ciudades sumamente competitivas y con alto nivel de desempeño como Monterrey son pan de todos los días frases como: “estoy súper ocupado(a), tengo mi agenda llena, no tengo tiempo para nada”, lo que en realidad quiere decir es: “¡mira que tan importante, interesante y productivo soy!”…. claro con baches visibles en nuestro equilibrio de vida.

Estoy convencida que independientemente de la generación, el sexo, la profesión, o la empresa a la que pertenezcamos, la mayoría buscamos ser personas integrales donde nuestras aspiraciones laborales y personales convivan sin violentarse. He aprendido que cada uno de nosotros somos responsables de lograr un equilibrio en nuestros diferentes dominios de vida, y que hay que habilitarnos en integrar esta creencia en nuestra forma de operar día con día dejando de responsabilizar de ello a nuestro entorno, ya sea empresa, jefes, recursos humanos…o familia.

En mis casi 20 años de experiencia en Gestión de Talento y Coaching de Ejecutivos he encontrado que los conceptos de vulnerabilidad y compasión están desvalorizados; su ausencia genera, entre otros, crisis de cansancio, ansiedad, desenfoque y estilo de liderazgo controlador; ello con base en nuestros miedos y desconfianza, mermando directamente nuestra calidad de vida.

Podemos definir la vulnerabilidad como la capacidad de darme cuenta qué no soy perfecto, que me puedo equivocar y que no tengo por que saber todo (¡Y que bueno que no lo se todo!). Que los fracasos son fuente de aprendizaje que nos dan sabiduría, permitiendo que seamos más fuertes y compasivos hacia nosotros mismos y hacia los demás. En una frase: “Es sacarme la máscara con la esperanza de que mi verdadero yo no sea demasiado decepcionante”, Rene Brown.

He encontrado que existen ocho accionables que te ayudan a equilibrar tu vida y que invito a integrarlos:

1. Administra tu energía, no tenemos que obtener un diez en todo.

2. Aprender a decir “NO”, poner límites y bastas.

3. Utilizar sin miedo el “NO SÉ” como herramienta hacia nuevos aprendizajes y mejor escucha del otro.

4. Saber pedir ayuda: ¡No estamos solos!

5. Dar el mismo valor a los laborales, personales y familiares.

6. Tener un hobbie (y permitirnos ser terriblemente malo en nuesto hobbie); buscar espacios de disfrute individual que nos permita conectarte con nosotros mismos y nuestros sueños.

7. Honrar el fracaso como palanca de crecimiento y aprendizaje; aceptando y viviendo el sentimiento de vergüenza y culpa que esto nos genere.

8. Cada año en lugar de hacer una lista de buenos deseos, actualicemos nuestro plan de vida y carrera: objetivos pequeños, medibles y alcanzables.

¡Seamos valientes para ser los arquitectos del tipo de vida que queremos tener!

Ginnie Dorado, CEO y fundadora de Think Talent, Consultora de Talento y Coach Ontólogico Ejecutivo y Socia de ERIAC Capital Humano. editorial@eriac.com.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.