Urge crear confianza en el sistema de mercado
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Urge crear confianza en el sistema de mercado

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Urge crear confianza en el sistema de mercado

Los bloqueos a las vías de ferrocarril en Michoacán por la CNTE, las huelgas que siguen creciendo en la frontera norte y la supuesta guerra contra el huachicoleo (que seguimos sin entender la estrategia) no abonan en nada a crear un ambiente de confianza para el desarrollo de negocios.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
12/02/2019
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Pablo de la Peña Sánchez.
Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Creo que si en algo estamos todos de acuerdo con nuestro nuevo Presidente es que debemos de detener la corrupción, que no sólo ha desviado recursos públicos y privados hacia las cuentas de unos cuantos, sino que al mismo tiempo ha debilitado el aparato productivo del país.

El sistema clientelar institucionalizado por el partido en el poder desde los años 60s, aseguró la permanencia de una elite política y económica en el poder por al menos 20 años, misma que la vimos sucumbir a finales de los 80s, junto con la economía del país.

Pero a pesar de que la democracia en México iba tomando forma y fuerza a partir del 2000, y que una nueva clase política y empresarial en México empujaron fuertemente reformas para mejorar la productividad, la competitividad y el desarrollo económico, los residuos de ese sistema clientelar se mantuvieron y se transformaron, al grado de llevarnos a la cúspide de los actos más obscenos que pudimos observar en el sexenio pasado.Si a esto le agregamos que el crecimiento económico en México ha sido limitado e inequitativo en los últimos 40 años, nos queda muy claro el impacto tan efectivo que tuvo la oratoria de Andrés Manuel López Obrador y que lo llevó a ganar las elecciones el verano pasado.

De acuerdo a datos del Banco Mundial, en 1960 el PIB per cápita de México medido en dólares constantes del 2010, era de tres mil 867 pesos; en 1980 llegó a los siete mil 832 pesos; en el 2000 a penas llegamos a los ocho mil 997 pesos; y para el 2017 era de nueve mil 942 pesos. En casi 60 años, multiplicamos nuestro PIB per cápita por un factor de 2.57 veces. Como punto de comparación, en 1960 Corea del Sur presentaba un PIB per cápita de 944 dólares, también a precios constantes del 2010. En 1980 era ya de tres mil 700 dólares; para el 2000 era de 15 mil 104 dólares; y para el 2017 registró un PIB per cápita de 26 mil 152 dólares. Es decir, en el mismo periodo Corea del Sur multiplicó su PIB per cápita 27.70 veces; en otras palabras, Corea del Sur creció 10 veces más rápido que México.

De acuerdo al enfoque que la nueva administración federal intenta dar a la política económica en nuestro país, podríamos pensar que Corea del Sur pudo haber implementado un modelo de sustitución de importaciones, es decir, el tan ahora sonado “desarrollo estabilizador” de México de los 50s, en donde el Estado es quien ejerce el liderazgo total en el desarrollo económico del país y que gracias a eso, pudieron crecer sostenidamente de 944 dólares por persona a más de 26 mil dólares. Sin embargo, a mi parecer, Corea del Sur logró su éxito gracias a dos cosas: una, la implementación de una reforma política sustantivamente orientada a la apertura económica, facilitando la exportación de productos y la atracción de inversión en innovación para mejorar la competitividad de sus productos. Y dos, a dar una rigurosa seguridad a la propiedad privada, aplicando la ley y creando un ambiente propicio para el desarrollo de los negocios.

Dado que Corea del Sur se encuentra en la posición 45 del índice de percepción de corrupción que publica Transparencia Internacional, podemos razonablemente pensar que también tienen problemas de corrupción, pero nada como México que nos encontramos en la posición 138 de 180 países en la lista.

Creo que los bloqueos a las vías de ferrocarril en Michoacán por la CNTE, las huelgas que siguen creciendo en la frontera norte y la supuesta guerra contra el huachicoleo (que seguimos sin entender la estrategia) no abonan en nada a crear un ambiente de confianza para el desarrollo de negocios.

Sin duda necesitamos combatir la corrupción, pero al mismo tiempo necesitamos que la administración federal genere un ambiente de confianza para que el sector privado haga su trabajo. Que, desde mi perspectiva, la principal labor del sector privado es crear riqueza, y lo hará generando fuentes de empleo, así como produciendo y distribuyendo productos y servicios que satisfacen necesidades, pero esto no será posible si el Estado no promueve los medios que den certeza al desarrollo y fortalecimiento de un sistema de mercado sano y competitivo.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.