Monterrey

Thomas M. Hogg: El liderazgo de Angela Merkel es inspirador, ¿podría servir de ejemplo para México?

Se tiene que apoyar a las PyMEs, ya que contribuyen a más del 50% del PIB del país y generan más del 70% del empleo formal.

Alemania acaba de lanzar un paquete holístico para reactivar la economía que incluye disminución del IVA de tres por ciento, un bono de 300 euros por niño, apoyo financiero a PyMEs, inversión en tecnologías del futuro, subvención para compra de coches eléctricos y apoyo a los municipios. Los estímulos de 130 mil millones de euros son históricos. El paquete de estímulos también contempla ayuda para las industrias en dificultades como los sectores Horeca, turismo y eventos/exposiciones. Cabe mencionar que este monto es un paquete adicional a los apoyos ratificados en marzo.

La canciller federal Angela Merkel mencionó que este gasto drástico es crucial para "dar un futuro a las próximas generaciones".

Esto se llama tener visión y planeación. Lo que más llama la atención es la excelente colaboración que Merkel logró entre la gran coalición de los partidos políticos CDU/CSU y SPD. Hay discusiones fuertes pero hay también una unidad política nunca antes vista, lo cuál es histórico también.

Ciertamente, es difícil pronosticar si todas estas medidas tendrán el efecto esperado sin embargo la toma de decisión es clave en estos momentos. También es difícil comparar Alemania con otros países. Cada país tiene sus fortalezas y debilidades, y Alemania tiene retos fuertes. La gran diferencia que percibo tiene que ver con capacidad de análisis y síntesis, planeación estratégica, sentido de urgencia y enfoque de un/una líder. Todas éstas son competencias que representa Angela Merkel en estos momentos.

Los líderes de los países, de los estados y de las empresas que reúnan estas competencias durante la época de la crisis van a salir fortalecidos de la misma.

Donde hay similitudes entre México y Alemania es en el golpe actual al segmento de las PyMEs. Muchos negocios enfrentan problemas de flujo de efectivo y una tremenda incertidumbre de la demanda de sus productos y servicios. Si no se logran más apoyos a las PyMEs mexicanas y estímulos para negocios locales, la caída del PIB podría ser de nueve por ciento o 10 por ciento para México. Liderazgo implica apoyar y precisamente a las PyMEs hay que apoyar, porque contribuyen más del 50 por ciento del PIB de México y generan más del 70 por ciento del empleo formal.

Todo indica que el paquete económico para enfrentar la crisis por Covid-19 del gobierno mexicano es muy limitado e incompleto. Si bien en estados como Nuevo León hemos percibo un liderazgo y una respuesta mas ágil a los sucesos, el impacto a la economía nacional será profundo. La falta de un plan integral con fuertes estímulos económicos implicarán probablemente una recuperación de forma "U" para México. Para que tengan una idea, con los estímulos proporcionados por la administración de Angela Merkel, el Banco Central de Alemania pronostica una caída del PIB de siete por ciento para 2020 y un crecimiento del mismo de tres por ciento para los años 2021 y 2022, contemplando una solución médica eficaz para mediados del 2021.

Desde la perspectiva micro-económica, los empresarios y dueños de las PyMEs tienen la carga y la gran responsabilidad de liderar su negocio con o sin apoyos gubernamentales. En esta dificultad muchos empresarios mexicanos deben adaptar y mejorar sus prácticas de negocio. Un mejor servicio al cliente, portafolio de productos, capacidades de exportación, competitividad, planeación financiera y una propuesta de valor relevante serán ahora obligaciones para permanecer en el mercado y poder dar empleo.

Ojalá esta crisis deje aprendizajes reales para el futuro de la toma de decisión electoral y empresarial. Me pregunto quién dará un futuro a las siguientes generaciones con menos corrupción y más liderazgo. Mucho del liderazgo que prevalece en México sale de la iniciativa privada. El sueño mexicano para un mejor futuro debe partir de un mejor liderazgo en todos los sectores y niveles. Aún con las dificultades actuales este sueño visualiza un 2050 dónde México tendrá un presidente que supera a todos los anteriores, donde la generación joven de México será productiva y que habrá mas competitividad. Se deben romper profundas cadenas de corrupción como el presidente actual lo intenta resolver, pero las medidas deben ser mejor planeadas, colaborativas e integrales. Las estrategias se deben visualizar a largo plazo y con la iniciativa privada como pilar para poder generar empresas crecientes y empleos dignos.

La recuperación de la economía y la generación de los empleos se logran con visión y liderazgo empresarial. Entonces la confianza de recuperación está en este liderazgo ejemplar. Podemos percibir estos liderazgos con soluciones concretas en Eduardo Garza T Junco de Frisa, Fernando Turner Dávila de la ANEI, Manuel de la O Cavazos de la Secretaria de Salud de Nuevo León, Salvador Alva del Tec de Monterrey, el economista Everardo Elizondo, Juan Carlos Zuazua de Vivaaerobus y en muchos más empresarios de PyMEs que buscan recuperación, resiliencia y avance con un enfoque de desarrollo en valores y competencias. Ocupamos aún más de este liderazgo.

Toca al gobierno liderar mejor y toca a cada mexicano liderar desde su trinchera con actitud dando el ejemplo y aunque cada vez parezca más difícil, confío en el "México, sí se puede".

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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