Sur de la entidad es región de temblores
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Sur de la entidad es región de temblores

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Sur de la entidad es región de temblores

Especialistas analizan el comportamiento de los movimientos telúricos.

Félix Córdova
11/06/2019
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La zona con mayor actividad sísmica en Nuevo León es principalmente la del sur de la entidad, específicamente en los municipios de Linares, Montemorelos e Iturbide, aunque también se registran en China, señaló Juan Carlos Montalvo, catedrático de la UANL.

El experto explicó que la distancia entre la metrópoli y dichos municipios es la principal razón por la que no se sintieron los sismos en la zona metropolitana.

Ante la poca documentación que existe sobre sismos, Montalvo calificó a Nuevo León como “un paciente” al cual recién se le realiza un diagnóstico para conocer sus consecuencias.

“Ese incremento de sismicidad estuvo ubicado en la entrada de la sierra de Linares hacia Iturbide. A esa frecuencia de terremotos lo hemos definido como una secuencia sísmica. Se concentraron todos en una región en particular”, comentó.

“Y sí hay documentación que se dieron pequeños deslizamientos en la sierra (…) Esto es algo que seguimos estudiando. El registro inicia en el 2006. Para el periodo de monitoreo, todavía no podemos decir si nada más en la región de Iturbide, o de General Terán, China, única y exclusivamente va a temblar ahí, porque el tiempo de monitoreo todavía no es suficiente. El Noreste de México lo estamos viendo como un paciente, apenas vemos dónde reacciona, y que tan frecuente es eso”.

La falta de documentación podría tener consecuencias en Nuevo León, principalmente en la zona metropolitana.

Montalvo destacó que, a diferencia de la Zona D, en Nuevo León se carece de protocolos que obliguen a los desarrolladores a tomar medidas para que las construcciones se realicen a prueba de sismos.

Es decir, un sismo de magnitud 4 cerca de la metrópoli, podría tener consecuencias en infraestructuras con materiales de baja calidad.

“La magnitud puede ser un factor determinante, pero va a depender de qué tan cerca o qué tan lejos se dé en la metrópoli (…) Como no existe mucha evidencia de los sismos, tal vez se deje de ser tan estricto como se construyen los edificios”, explicó.

“Como no hay datos de eventos tan fuertes, puede ser que no se sigan códigos o reglamentos tan duros como en la Ciudad de México. Esto conlleva a que algunas de las edificaciones, y sobre todo en zonas rurales y algunas partes de las zonas urbanas, que la manera como se haya construido puede ser muy sensible para sismos de mediana y baja magnitud.

“A lo mejor no es necesario que ocurra un gran sismo en magnitud para que se den daños asociados. Simplemente de que se pueda conjuntar un terremoto en una magnitud 5 muy cerca del área urbana y que tenga la capacidad de sacudir y generar daños en aquellas estructuras o edificaciones construidas con materiales de baja calidad”, indicó.