Sufre el empleo formal fuerte caída en el primer mes de AMLO
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Sufre el empleo formal fuerte caída en el primer mes de AMLO

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Sufre el empleo formal fuerte caída en el primer mes de AMLO

bulletComo reza un dicho popular, “mal inicia la semana para el que ahorcan en lunes”.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
23/01/2019
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

De acuerdo a las cifras proporcionadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el pasado mes de diciembre se redujeron los empleos formales en el país en 387 mil 561 mil plazas de trabajo, pérdida 12.2 por ciento superior a la registrada en diciembre de 2017, siendo los empleos permanentes los más afectados, con una participación del 88 por ciento de esta merma.

Este es el peor desempeño del que se tiene registro para un mes de diciembre, que si bien estacionalmente siempre reporta caídas en el empleo, no de esta magnitud, lo que pone de manifiesto la gran incertidumbre que priva en el sector privado y que ven con cautela el desempeño futuro del país.

Descontando esta merma, de más de una tercera parte de los nuevos empleos registrados en el IMSS hasta el mes de noviembre del año pasado, ahora la generación de nuevos empleos formales se reduce a 660 mil 910 plazas, cuando llegaron a superar el millón de nuevos empleos.

Si bien aún no se cuenta con datos oficiales para conocer la evolución del empleo en el sector público, de burócratas afilados al ISSSTE, es casi un hecho que también se registraron reducciones importantes, ya que los despidos de empleados federales, en casi todas las secretarías de estado, así como en empresas públicas y órganos desconcentrados, como el SAT, que instrumentó el nuevo gobierno, seguramente también habrán tenido un importante impacto a la baja en el empleo en el sector público.

Como reza un dicho popular, “mal inicia la semana para el que ahorcan en lunes”.

Es de dominio público que el sexenio del Presidente Peña Nieto se caracterizó por el importante crecimiento en el empleo formal en el país, el cual superó los cuatro millones durante su sexenio, aunque buena parte de este crecimiento se generó, no tanto por la creación de nuevos empleos, sino por las facilidades que se ofrecieron para la regularización del empleo informal, a partir de 2013, subsidiando las cuotas patronales e implementando el programa del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF).

Esto hizo posible que en el sexenio pasado, el empleo formal creciera a tasas superiores al PIB, lo cual no sería lógico si todos los registros correspondieran a nuevos empleos, ya que tendrían una productividad “negativa”.

Es decir, la paradoja del empleo improductivo se explica precisamente porque muchos de los empleos “generados” el pasado sexenio, en realidad no fueron “nuevos” empleos, sino empleos que ya existían en el sector informal, y ahora se registran al Seguro Social.

No es de extrañar que el crecimiento que promedió el PIB real durante el pasado sexenio, fue prácticamente igual al registrado en los dos sexenios anteriores, por lo que ya se tienen tres sexenios consecutivos registrando un crecimiento económico insuficiente, solo ligeramente superior al dos por ciento en promedio anual.

Si incursionamos en las proyecciones de crecimiento económico que contiene el documento de Criterios Generales de Política Económica para 2019, lo que encontramos es que se espera una reducción en la tasa de crecimiento económico en el país para este año, y solo creceremos a un dos por ciento, aunque analistas externos, tanto nacionales como internacionales, estiman que el crecimiento real será incluso inferior.

El privilegiar el gasto social asistencial, en detrimento del gasto público productivo, ciertamente que habrá de pasar la factura a las perspectivas de crecimiento económico y a la generación de nuevos empleos, razón por la cual la nueva administración proyecta que para finales del sexenio, el crecimiento económico se espera que sea de sólo un 2.7 por ciento anual, aunque el Secretario de Hacienda ya maneja una nueva versión de un crecimiento de cuatro por ciento para finales del sexenio, aunque sin aportar elementos que acrediten esta mayor expectativa.

Regresando al tema del empleo, habrá que tener cuidado al analizar las cifras del empleo formal que empezarán a incluir en estos registros a los jóvenes que se incorporarán al programa de capacitación en el empleo, ya que se ha dicho que también se inscribirán en el IMSS, porque esto puede inflar de manera transitoria los registros de nuevos empleos “permanentes”, cuando solo durarán un año.

Lo cierto es, que en el primer mes del sexenio, la evolución del empleo formal no augura buenas noticias. Veremos y diremos.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Opine usted: mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.