Sigue Canadá sin doblarse ante Estados Unidos
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Sigue Canadá sin doblarse ante Estados Unidos

Canadá sigue firme y de pie, resistiendo los embates de los negociadores estadounidenses, pues a diferencia de México, los canadienses no han cedido a las exigencias de los Estados Unidos.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
26/09/2018
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

A menos de una semana de que venza el plazo para concluir las negociaciones del moribundo TLC de América del Norte, Canadá sigue firme y de pie, resistiendo los embates de los negociadores estadounidenses, pues a diferencia de México, los canadienses no han cedido a las exigencias de los Estados Unidos.

Comentaba en mi nota de la semana pasada, que México prácticamente cedió ante todas las exigencias de los Estados Unidos, incluso en lo referente a la eliminación del Capítulo 19, referente al mecanismo internacional de solución de controversias y disputas en materia “antidumping”, y aceptar que éstas se diriman en tribunales estadounidenses, lo cual es totalmente inaceptable para los canadienses, por lo que es difícil de explicar por qué México sí lo aceptó.

Obviamente, si nuestras autoridades manejan el argumento de que es preferible un “Mal Arreglo” a la terminación del Tratado de Libre Comercio, pues entonces estamos de rodillas y sin poder alguno para negociar, más no así los canadienses, que siguen de pie.

Si Canadá no se suma a los acuerdos impuestos a nuestro país, como parece ser el caso, de facto se daría por terminado el Tratado trilateral vigente desde 1994, y tendría que firmarse un nuevo Tratado Comercial, pero sólo con los Estados Unidos, lo que implica la necesidad de negociar un tratado bilateral con Canadá, para mantener los flujos comerciales con ese país, como hasta ahora.

Sin embargo, incluso podría haber problemas legales en los Estados Unidos, para protocolizar el acuerdo comercial bilateral alcanzado entre México-EU, ya que la autorización que consiguió el Presidente Trump, de su Congreso, fue para re-negociar el Tratado Trilateral, y no un “nuevo” acuerdo comercial Bilateral con México.

Obviamente, ante una contingencia de esa naturaleza, incluso podría materializarse un escenario de “No Acuerdo”, que aunque fuera temporal, afectaría negativamente las expectativas de los inversionistas, e incluso podría ocasionar un episodio devaluatorio de nuestra moneda.

De hecho, los tiempos ya están tan reducidos, que las posibilidades de que sea el nuevo gobierno de López Obrador, el que firme el nuevo Tratado con Estados Unidos, y el que negocie con Canadá, son elevadas, lo que agregaría otra dosis de incertidumbre que en nada beneficia al país.

También llama fuertemente la atención, que la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), principal afectada con los nuevos términos comerciales acordados en principio con los Estados Unidos, ha evitado otorgar su beneplácito al nuevo acuerdo, y sólo se ha manifestado (vía tweet) en el sentido de que han estado atentos al desarrollo de las negociaciones, y que están en espera de lo que Canadá opine al respecto, lo que resulta bastante sugestivo y desalentador.

El corolario de este desaguisado, seguramente se traducirá en contratiempos y reducciones en las exportaciones de la industria automotriz, las cuales son las que están manteniendo con crecimiento positivo a esta industria, (0.1 por ciento) ya que las ventas en el mercado nacional acusan un fuerte decrecimiento este año, y al mes de agosto, registran ya una caída acumulada del 7.8 por ciento, con relación al mismo periodo del año anterior.

Todo apunta a que las expectativas de crecimiento económico para 2019, tendrían que ser ajustadas a la baja, lo que marcaría un mal inicio para la nueva administración, que sumado esto a la reducción de impuestos que se va a aplicar en la frontera, podría incluso conducir a una reducción real en los ingresos gubernamentales, presionando aún más las atribuladas finanzas del gobierno federal, producto de las costosas promesas de campaña.

Ojo, mucho ojo…….

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Opine usted: mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.