Sara Lozano: Inevitable, sobre el 9 de marzo
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Sara Lozano: Inevitable, sobre el 9 de marzo

COMPARTIR

···
menu-trigger

Sara Lozano: Inevitable, sobre el 9 de marzo

bulletDiversas instituciones públicas y privadas han apoyado el paro nacional de mujeres.

Opinión MTY La propia política Sara Lozano
26/02/2020
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
La Propia Política Sara Lozano
La Propia Política Sara Lozano Fuente: Cortesía

Estoy invitada a un #7M, a un #8M y a un #9M, nunca había pasado esto. Y que se dieran en un par de semanas, menos. El flujo de información en redes a partir de que algunas instituciones públicas y privadas apoyaron el paro del 9 de marzo ha desatado debates interesantes en Nuevo León y todo el país.

Uno es la indignación que ha provocado sumar los feminicidios a todo tipo de asesinato, de esto ya había escrito. Asesinar es un delito grave, imprudencial o doloso. Si entre las causas del accidente existe un motivo por el hecho de ser mujer, es feminicidio; si la premeditación la justifican porque la víctima es mujer, es feminicidio. La víctima no necesita una pancarta que diga “la maté por ser mujer” para tipificarlo, porque la normalización ha desvanecido esos límites, a diferencia de una narco-manta.

Cuando la amenaza acecha sólo porque se es mujer la injusticia es mayor, y el estado tiene que ser sensible a esto. Una persona indígena, una de edad adulta o un menor no vive el acecho sistemático en tanto hombres, porque el ser mujer agrava cualquier situación de riesgo. Y más aún, la crueldad, la saña que se imprime en el cuerpo de la víctima también es diferente.

Otra reflexión es la polarización que desafortunadamente se desató. Al presidente no le falta evidencia para demostrar que abre espacios a mujeres en los puestos de toma de decisiones, es nota que el gabinete sea paritario y que la secretaría de gobernación esté a cargo de una mujer. La indignación proviene de la estandarización de un delito que costó años visibilizar, que tiene fundamentación histórica, sociológica y antropológica: por el hecho de ser mujer se vive en riesgo de ser agredida, sexualmente agredida, sin importar en qué grupo vulnerable o no se ubique.

Todo esto y aun no se han implementado acciones exitosas para la procuración de justicia, por ser mujer la víctima de violación tendrá que pasar por dos o tres procedimientos de “delito grave estandarizado” que acaban agrediéndola dos o tres veces más. La recolección de evidencia no tiene un protocolo efectivo para incorporar la evidencia pertinente que agilice la tipificación. Y la víctima que denuncia suele quedar expuesta al agresor en tanto no se reúnan los elementos de prueba o bajo fianza.

Otra más, llegó a mis redes una infografía de la rama conservadora invitándome al paro: No importa que sean “abortistas o raritas”, al final es para que ya no nos maten. No sé qué fue mayor, si el gusto o el susto. Siempre festejaré que se encuentre una causa común, a la vez que me aterra la intolerancia de lo que es diferente y el tratamiento despectivo que conlleva.

Y aunque hay más, ya no me queda espacio. Así es que por ahora espero que las empresas que apoyan el paro #9M no se limiten a no descontar el día. Decidirlo es un avance sin mucho esfuerzo y con tiempo para organizarse, que se agradece. Pero más que ola desatada, ojalá esto trascienda para documentar la experiencia, hacerla pública y tomar acciones para reducir las desigualdades advertidas.

También espero que el paro no se confunda con asueto, que se atienda la convocatoria, que nuestra ausencia se padezca en los espacios públicos físicos y los virtuales, que las reflexiones en ese día de recogimiento nos dejen ver las opciones para salir de este círculo vicioso de la violencia más injusta.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.