Restaurantes regiomontanos
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Restaurantes regiomontanos

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Restaurantes regiomontanos

bulletEn Monterrey, son contados los lugares que pueden presumir un servicio para cada una de las generaciones.

Félix Córdova
26/12/2018
Tradición. A través de los años, el Manolín se mantiene en servicio y se ha convertido en uno de los restaurantes de mayor tradición en Monterrey, por las miles de historias que guarda.
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Entre el aroma a café y el golpeteo de cucharas y tenedores con los diferentes utensilios de la vajilla, se escucha el parloteo de los comensales que tras una y otra carcajada cuentan decenas de historias sobre las mesas de dos de los más tradicionales restaurantes de la entidad.

Nuevo León es reconocido como un estado de pujanza industrial y un crecimiento demográfico acelerado. De tener unos 400 mil habitantes en el año 1910, pasó a más de 5 millones de ciudadanos, según reporta el INEGI en su portal oficial.

Y a la par del crecimiento de la metrópoli regia, en donde se concentra el mayor grueso de la población, también surgió un “boom” de desarrollos inmobiliarios, torres, restaurantes, cafés, y centros comerciales que con los años se modernizaron.

Sin embargo, existen dos restaurantes que a pesar del paso de las décadas conservan su fachada histórica, en donde los regiomontanos ponen pausa a sus vidas aceleradas para charlar.

Se trata del Al Restaurante y el Manolín, abiertos desde 1940 y 1937, respectivamente.

Para Jesús Castillo López, catedrático del Departamento de Psicología de la Universidad de Monterrey (UdeM), ambos son lugares que provocan nostalgia entre los comensales, pues al interior de los restaurantes es como si no pasara el tiempo.

“La nostalgia es por la apreciación de un tiempo que se fue, de los buenos tiempos, y cuando uno recuerda los buenos tiempos, se trata de los buenos recuerdos con un familiar o una pareja, y eso incluye a la juventud”, explicó el experto.

“Muchos añoramos los tiempos pasados, y eso es lo que está detrás de estos restaurantes que provocan nostalgia. Se trata del dolor de ya no estar en esos tiempos, y los restaurantes recuerdan esos años que hacen sentir a la persona como si viajaran al pasado de Monterrey”.

Además del Al y el Manolín, en los rincones de la capital regia prevalecen lugares históricos y de mucha tradición. Son “oasis” de lugares tranquilos en una ciudad con población acelerada, enfatiza el especialista de la UdeM.

“Son restaurantes que se ven con respeto, incluso los restauranteros nuevos los respetan por su renombre. Son como los grandes árboles que cuidan un bosque, que a nivel social el tejido lo mantienen unido. Son un oasis contra todo ese ajetreo”, comentó el experto del Departamento de Psicología de la UdeM.