Rational Economic Man
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Rational Economic Man

COMPARTIR

···
menu-trigger

Rational Economic Man

bulletLa noción de hombre económico racional se desarrolló a fines del siglo XIX como un modelo simple del comportamiento económico humano. El modelo asume que los humanos toman decisiones económicas perfectamente racionales en todo momento.

Opinión MTY Wiki-litico Miguel Moreno Tripp
06/05/2019
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Miguel Moreno Tripp
Miguel Moreno TrippFuente: Cortesía

En las lecturas del CFA, Nivel III, se menciona el concepto del Rational Economic Man (Homo economicus) y nos dice que “Las finanzas tradicionales suponen que después de recopilar información y analizarla, los individuos tomarán decisiones consistentes con las decisiones que tomaría el homo economicus [quien] intentará obtener el mayor bienestar económico posible dadas sus restricciones presupuestarias y la información disponible y basará sus decisiones solo considerando su propio beneficio personal, sin considerar el bienestar de los demás, excepto en la medida en que esto lo afecte.

La noción de hombre económico racional se desarrolló a fines del siglo XIX como un modelo simple del comportamiento económico humano. El modelo asume que los humanos toman decisiones económicas perfectamente racionales en todo momento.

El Homo economicus ignora los valores sociales, a menos que el acatarlos le rinda un beneficio o el no cumplirlos le cause un perjuicio.

Cae por su propio peso que en la vida real no existe un individuo como el descrito. Los argumentos con que se ataca esa visión son que, de entrada, no existe la información perfecta, no hay una perfecta racionalidad ni tampoco el total y absoluto egoísmo.

También en dichas lecturas se estudian las finanzas conductuales que, a diferencia de las finanzas tradicionales que indican reglas de actuación -son prescriptivas-, dichas finanzas conductuales tratan de entender el comportamiento que en la realidad se presenta, es decir, son descriptivas. Podemos decir que el campo de las finanzas conductuales lo abrió Daniel Kahneman a quien se le otorgó el Premio Nobel por haber conjugado el conocimiento psicológico con la economía.

Otro ejemplo es el de la “racionalidad acotada” de Simón (1957), que nos dice que la mayoría de las personas son sólo parcialmente racionales ya que la racionalidad personal está de hecho limitada por tres dimensiones: la información disponible, la limitación cognitiva de cada quien y el tiempo disponible para tomar la decisión.

Aún más, las lecturas nos presentan varios “errores cognitivos” por los que la gente toma malas decisiones. Están relacionados con la disonancia cognitiva, que es el sentir un malestar cuando se tiene nueva información que entra en conflicto con lo que previamente se creía o suponía: “las personas consideran solo la información que les interesa (exposición selectiva); ignoran o modifican la información que entra en conflicto con lo que suponen (percepción selectiva) o recuerdan y consideran solo la información que confirma con lo que cuentan (retención selectiva)”.

Uno de los tantos sesgos (o bias) es el que podemos traducir como conservadurismo: La gente mantiene (se aferra) a la información de que dispone originalmente sin incorporar adecuadamente la información nueva que vaya surgiendo.

Otro de los sesgos, es el de la ilusión de control por la que las personas consideran que pueden alterar o influir los resultados de algo, cuando de hecho no lo pueden hacer. Esto desemboca en un sesgo de sobre-confianza.

Si bien no hay información perfecta y la realidad puede hacer corto circuito con las expectativas que se tenían, ojalá que rectifiquemos ante los datos duros del crecimiento -más bien, decrecimiento- económico que se están presentando. No hay que quedarse con la idea inicial de que creceremos a tasas altísimas (comparativamente con las últimas estimaciones), sino que incorporemos la nueva información que ya marca tendencia: caída año a año del 40.5 por ciento de los ingresos provenientes de PEMEX; caída del 0.2 por ciento del IVA (año a año), con todo y la eliminación de la compensación universal. Esto es con datos del informe denominado Información de Finanzas Públicas y Deuda Pública, Enero-Marzo de 2019.

Se reporta que la venta de automóviles cayó más de un 10 por ciento, de acuerdo con el INEGI y por supuesto están las expectativas de los analistas que, si bien no acuden al oráculo de Delfos, hay coincidencia en que no vamos a crecer. No es necesario ni deseable volverse autómatas, pero sí que es de sabios rectificar por el bien de todos.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA.

Opine usted: morenotrip@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.